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La batalla imposible en la que un ejército superior terminó huyendo revive cada primer viernes de mayo convertida en una histórica fiesta | Collector
La batalla imposible en la que un ejército superior terminó huyendo revive cada primer viernes de mayo convertida en una histórica fiesta
Cope Zaragoza

La batalla imposible en la que un ejército superior terminó huyendo revive cada primer viernes de mayo convertida en una histórica fiesta

Cada primer viernes de mayo, una ciudad del norte de España se transforma para revivir una historia que desafía cualquier lógica militar. Una celebración cargada de simbolismo, emoción y memoria colectiva que ha sabido mantenerse viva durante siglos hasta convertirse en una de las citas históricas más llamativas del calendario festivo nacional. El origen de esta fiesta se remonta al año 760, cuando un ejército musulmán intentó conquistar la ciudad. Las tropas locales, lideradas por el conde Aznar Galíndez, resistían con dificultad ante un enemigo superior y la derrota parecía inevitable. Sin embargo, la tradición cuenta que en el momento más crítico ocurrió algo inesperado. Las mujeres decidieron intervenir y acudieron al campo de batalla armadas con utensilios de cocina. Desde la distancia, su presencia fue interpretada por el ejército invasor como la llegada de refuerzos. Aquella confusión bastó para provocar una retirada fulminante. Una victoria improbable que con el tiempo se ha convertido en símbolo de ingenio, coraje y unidad. La celebración comienza a primera hora de la mañana en el entorno del Llano de la Victoria, un espacio cargado de significado donde la leyenda sitúa el enfrentamiento. Allí se reúnen vecinos y visitantes para compartir un almuerzo popular en el que no faltan platos tradicionales como migas, costillas o embutidos. Es el primer momento de encuentro, de identidad compartida y de transmisión de una historia que sigue muy presente. A medida que avanza el día, la celebración se traslada al centro urbano con el esperado Desfile de la Victoria. Las calles se llenan de color, música y emoción con la participación de cientos de personas ataviadas con trajes de época que recrean la sociedad medieval. La comitiva avanza encabezada por la figura del conde Aznar, mientras las distintas escuadras representan los oficios y estamentos de la época. Artesanos, labradores y miembros de la corte condal desfilan en una recreación que mezcla rigor histórico y tradición popular, convirtiendo la ciudad en un auténtico escenario del pasado. El momento culminante llega alrededor del mediodía, cuando miles de personas se concentran frente al ayuntamiento y alrededores. Allí, en un ambiente cargado de emoción, todos entonan el himno del Primer Viernes de Mayo. Es el instante más sobrecogedor de la jornada, donde tradición, historia y sentimiento se funden en una escena difícil de olvidar. Más allá de la recreación histórica, esta celebración destaca por el papel protagonista que otorga a las mujeres en un episodio clave. Una lectura que conecta con sensibilidades actuales y que refuerza su valor como relato colectivo, en el que la tradición y la leyenda conviven para dar forma a una de las fiestas más singulares de España. Cada primer viernes de mayo, esta historia vuelve a cobrar vida para recordar que, en ocasiones, las victorias más improbables son las que mejor resisten el paso del tiempo.

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