La Jornada
Entre los andadores de verduras y legumbres de la Central de Abasto, en Iztapalapa, niñas y niños crecen entre costales, camiones de carga y montones de chiles jalapeños. Ahí su infancia transcurre mientras acompañan a sus familias, que no detienen el ritmo del despate, qué consiste en retirar la colilla de los chiles, limpiarlos y reunirlos en costales para su venta. Como un juego, entre la mercancía algunos se asoman a las mesas donde trabajan sus padres, mientras otros esperan junto a los bultos que se acumulan en los pasillos.
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