Cope Zaragoza
Con tan solo 14 años, Amancio Ortega empezó a trabajar como recadero en una mercería de La Coruña. En aquel momento, su familia atravesaba dificultades económicas y se vió obligado a dejar los estudios. Tiempo después, montó su primer negocio: una fábrica de batas para señoras que fue el germen de lo que hoy es Inditex, la segunda firma textil que más vende en el mundo, y que ha llevado a su fundador a ser el hombre más rico de España y una de las diez mayores fortunas del planeta, con un patrimonio que Forbes estima en más de 145.000 millones de dólares. Amancio Ortega fundó Inditex en 1985, agrupando marcas tan conocidas como Zara, Pull & Bear o Massimo Dutti. A día de hoy, el grupo cuenta con más de 5.500 tiendas repartidas por todo el mundo. En la sección de economía de 'La Tarde' de COPE, Pilar García Muñiz y el periodista experto en economía José María Camarero han repasado su trayectoria, poniendo el foco en sus inicios, el patrimonio que acumula actualmente y cómo reparte sus inversiones. En primer lugar recordaron las palabras de Jesús Vega, quien fue director de recursos humanos de Zara en la época de máxima expansión. Vega ofreció datos que reflejan la magnitud de la expansión de la compañía. Solo en el año 2003, Inditex abrió 580 tiendas y contrató a 2.500 personas en un único año. Para ponerlo en perspectiva, Vega comparó estas cifras con las de Primark, que desde su nacimiento en los años 60 ha abierto aproximadamente 500 tiendas. Aquella fue una época en la que no solo se inauguraron tiendas, sino que también se lanzaron nuevos formatos y se entró en 20 países en un solo año. A pesar del éxito arrollador, una de las características más conocidas de Amancio Ortega es su discreción. Según relató Jesús Vega, dentro de la empresa se le conoce como "el señor Ortega" y se le percibe como "una persona muy discreta hacia el exterior, pero sin embargo muy cercana para la gente que trabaja con él". Le gusta estar disponible para su equipo y se involucra activamente en la gestión. De hecho, una de las claves de su método de trabajo es que no tiene un despacho propio, sino que trabaja en una mesa en el departamento de diseño de señora de Zara. Vega destaca que es alguien que "se involucra mucho en la gestión, sobre todo se podría decir que escucha, escucha muy bien, y quizá por eso ha tenido el éxito que ha tenido". Paralelamente a Inditex, Amancio Ortega ha construido un segundo imperio, esta vez de ladrillo. A través de su firma de inversión Pontegadea, posee más de 200 propiedades en 13 países, valoradas en una cifra que, según José María Camarero, podría rondar los 25.000 millones de euros. Esto lo convierte en el mayor propietario inmobiliario del mundo. Entre sus activos más conocidos se encuentran la Torre Picasso en Madrid, el edificio de Primark en la Gran Vía, el edificio del periódico The Post en Londres o el Troy Block en Seattle, que alberga la sede de Amazon. La estrategia de inversión de Ortega, según explicó Camarero, se basa en la diversificación para no "poner todos los huevos en la misma cesta". Sus inversiones se distribuyen principalmente entre Estados Unidos (35%), Reino Unido (30%) y España (25%). Busca operaciones en lugares premium donde pueda obtener revalorización, además de tranquilidad y seguridad jurídica, factores clave para operaciones de gran calibre. La diversificación de Pontegadea no se limita al sector inmobiliario. La firma también ha entrado en negocios como las energías renovables, las telecomunicaciones e incluso los aparcamientos. Camarero destacó que Ortega es un "reflejo de otros muchos grandes inversores" y un ejemplo a nivel internacional, especialmente por su visión a largo plazo.
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