ABC
Al otro lado del puerto de Portalet y del Valle de Tena oscense, los pastores del valle francés de Ossau siguen manteniendo la tradición de la trashumancia y de una producción quesera de oveja tradicional que ha escapado de la vía industrial. Cada año a principios de junio se desarrolla la trashumancia, una actividad que ya se conocía en el Neolítico en estas montañas, y los pastores trasladan a sus rebaños a los pastos de montaña dejando para el final del día el ordeño de sus ovejas para elaborar el queso. En los últimos años, algunos pastores realizaban ese viaje en camiones, pero la mayoría en el valle de Ossau sigue conduciendo a sus rebaños a la antigua usanza subiendo a su ritmo a los pastos atravesando los pueblos y las pequeñas aldeas. Uno de esos pastores tradicionales es Regis Carrère y mantiene su establo de 140 ovejas de la raza vasco bearnesa, un linaje perfectamente adaptado a la montaña, en Laruns, el pueblo más habitado del valle. El nació en Pau, la ciudad del primer rey Borbón francés Enrique IV, hace 53 años y en 1998 decidió continuar el trabajo de su padre con el ganado. «Fui un autodidacta porque yo no tenía estudios de ganadería ni tampoco de agricultura -comenta Regis mientras ordeña sentado a una de sus ovejas más viejas en una cuadra repleta de heno- y hoy elaboro 500 quesos de 4-5 kilos anualmente». Regis es uno de los 60 pastores que se mantienen activos en el valle produciendo sus quesos en sus propias casas. A principios del siglo XX, Regis asegura que existían 141 familias que se dedicaban a esta actividad económica, pero hoy sólo quedan 16 . «No es que la tarea sea dura, pero hay que ordeñar a los animales por la mañana y por la tarde y yo trabajo entre ocho y nueve horas diarias con dos ayudantes -su esposa es profesora de biología y no le acompaña en la cuadra- y solo con ovejas, el único ganado de su explotación. «Las vacas me asustan, yo prefiero ovejas porque son más obedientes y si no lo son, tengo a mi perro al lado». Regis conoce perfectamente a sus 140 ovejas y algunas tienen nombre, «las que no lo tienen están en una ficha», su queso es completamente casero y obtiene de cada oveja un litro y medio de leche diario. Necesitará cinco litros de líquido lácteo para elaborar un kilo de queso y antes cocerá toda la leche en una caldera de cobre de 80 litros para transformarse en cuajada. Para Regis, el mejor momento de su trabajo se produce en verano, del 1 de junio al 10 de octubre , cuando se viste con boina, palo y paraguas de color azul y se desplaza como cualquier pastor de la zona a los pastos de montaña con los machos, que pesan entre 80 y 90 kilos, y las hembras que no superan los 60. Antes de ese traslado los pastores reabren sus cabañas, se comprueban las vallas y se inspeccionan los puntos de agua. También suben concienzudamente todo el material necesario para vivir varios meses en altitud: comida, herramientas, material sanitario… como si de tratara de una mudanza que marca simbólicamente la llegada del verano. Regis vende su magnífico queso a 20 euros el kilo en su propia casa y también distribuye corderos lechales en España, principalmente en Aragón y Navarra, a cinco euros el kilo del animal . Ya no comercializa la lana, «es casi una basura porque la gente ya no compra productos de este material ni tampoco los utiliza en colchones como antaño» y sí ha abierto al lado de su establo una casa rural con dos apartamentos , entre 140 y 190 euros la noche según su tamaño, en los que recibe a muchas familias con niños que quieren disfrutar de la experiencia rural con excelente vistas a los Pirineos. Es una oportunidad más dentro de un puñado de experiencias que se pueden disfrutar en el valle. Entre otras opciones, por ejemplo, el visitante incluso puede descubrir, palo en mano, un rebaño de ovejas o vacas trashumantes acompañando a los animales y conociendo durante tres días la vida de los pastores pirenaicos (más información en la web ). Un buen momento para viajar al valle de Ossau es en otoño durante la Feria del Queso , que se celebra cada año en Laruns el primer fin de semana de octubre . Se organiza un concurso para premiar al mejor queso de oveja del valle y puedes descubrir la historia ancestral del pastoreo en granjas, queserías, cabañas y saladeros.
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