Diario CÓRDOBA
Son bonitos los atardeceres primaverales. Cambia la luz en minutos y casi todo cambia, porque nada se ve igual. Se alargan las sombras como un ciprés, con permiso de Miguel Delibes y del que hubo que talar en el Bailío hace una semanas. Con una temperatura agradable, a todo el mundo le gusta pasear a esa hora en que la noche y el día se confunden. Así ha sido la tarde, el ocaso y las primeras horas de la noche en este jueves de Cruces en Córdoba, que en realidad ha sido como un viernes, con su tardeo incluido. Este Primero de Mayo, como siempre y como en casi todo el mundo, es festivo porque se celebra el Día del Trabajo. Pero aquí no trabaja -casi- nadie ese día, ni tampoco hay clases. Juernes lo llaman los jóvenes.
Go to News Site