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En un periodo de cuatro semanas y media sin Fórmula 1 por las consecuencias de la guerra en Irán (se cancelaron las citas en Baréin y Arabia Saudí), tiempo para desarrollar monoplazas y motores en las fábricas, no parece que hayan cambiado muchas cosas. Red Bull sigue perdiendo ingenieros de talento, Ferrari continúa probando alerones en test privados, Mercedes espera que el ecosistema no se modifique y las escuderías de los pilotos españoles confían en que el año dulcifique un poco respecto al desastre inicial del curso. Williams, el equipo de Carlos Sainz, ha centrado su programa de trabajo en este periodo en reducir el peso del coche que tanto ha lastrado su rendimiento. Esos 28/30 kilos de más que impiden a Sainz aportar los resultados del año pasado. «Utilizaremos el simulador todos los días que podamos», dijo antes del parón el jefe de la escuadra James Vowles. Y queda Aston Martin, el último de la fila en una temporada que se anunciaba de gloria con el fichaje de Adrian Newey y sus diseños galácticos y que transcurre de fiasco en fiasco. Son cinco abandonos de seis posiciones posibles para los dos pilotos (Alonso y Stroll) y un 18º puesto del español en Japón. Los miembros del equipo verde han llegado al circuito de Miami y no se advierten noticias optimistas. Sintaro Orihara, el ingeniero jefe de Honda, ya anticipó el martes que los avances en el coches «no tendrían impacto visible en el rendimiento en pista». Después del último gran premio, en Japón, uno de los coches de Aston Martin se quedó en el país asiático donde Honda tiene su fábrica. Allí sus ingenieros estudiaron y trataron de mejorar en situaciones más representativas el problema de las vibraciones del motor que repercuten en el chasis y que, en la primera carrera en Australia, provocaba que se soltaran los retrovisores. «Hemos logrado un buen avance en la reducción de las vibraciones en la batería del motor y también una mejora significativa en las vibraciones que percibe el piloto», indicó este jueves el ingeniero Orihara, aunque no habló nada de un aumento de las prestaciones. Traducido el mensaje, el Aston Martin no vibrara tanto y puede optar a acabar carreras, pero no será más veloz. No se aprecia ningún tipo de optimismo en las declaraciones de los jefes de Aston Martin. Mike Krack, responsable de operaciones de la escudería de Alonso, asegura que «habrá cambios en el coche. Hemos trabajado en varios aspectos. Principalmente en la fiabilidad, así como en el peso del monoplaza. La manejabilidad fue un aspecto fundamental. En cuanto a los cambios externos, estos irán llegando carrera a carrera». Mientras tanto, Aston Martin espera poder acogerse al programa ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities' -Oportunidades Adicionales de Desarrollo y Actualización-), una normativa de la FIA para equilibrar el rendimiento de los motores y evitar que un fabricante quede descolgado o que otro consiga un dominio absoluto y prolongado con la nueva reglamentación de 2026. Este programa se abriría a partir del Gran Premio de Mónaco (7 de junio).
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