ABC
El proyecto de renovación del puente del Centenario de Sevilla nació mal desde su misma concepción. Y es que el proyecto aprobado en primera instancia por el Ejecutivo era inejecutable. La ingeniería del proyecto de renovación y ampliación de la infraestructura fue encargada por el Ministerio de Transportes a dos empresas ajenas a las que finalmente acabarían ejecutando la obra. Así Fhecor e Ideam realizaron una propuesta en la que plantearon ampliar el tablero por el que circulan los vehículos, así como la sustitución de los 88 tirantes existentes. Eso sí, manteniendo el tráfico rodado sobre el mismo, algo que entrañaba una enorme dificultad y que no demasiadas empresas del mercado eran capaces de ejecutar, según han señalado fuentes del sector a ABC. En septiembre de 2020, el Gobierno abrió la licitación de la obra por la vía urgente debido a que los tirantes habían llegado al final de su vida útil y «mostrado signos de deterioro», lo que invitaba a actuar lo más rápido posible sobre los mismos y seleccionar una de las siete ofertas que se habían presentado para llevar a cabo la obra. Finalmente, en 2021 ganó la UTE formada por acciona, Tecade (de Sevilla) y Freyssinet, una filial de la francesa Vinci, con un presupuesto de 86 millones de euros. Sin embargo, esta obra, la única que ha puesto en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez en Sevilla, tenía una urgencia que acabó sembrando la duda sobre si se debía a que los tirantes habían llegado al final de su vida útil o si era una excusa política. Entre las conversaciones intervenidas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, quedó negro sobre blanco en uno de sus informes el interés de la trama Koldo por cerrar cuanto antes estos trabajos. Los investigados aludían a la «obsesión» de Santos Cerdán -mano derecha de Pedro Sánchez en el PSOE- con el puente del Centenario, calificándola como inaplazable. Detrás de todo había, como el propio Cerdán reconoció ante el juez, un interés de José Luis Ábalos por cerrarla cuanto antes para beneficiar políticamente a Juan Espadas en las elecciones municipales 2019: «Era la ciudad más grande del PSOE y querían renovar esa Alcaldía» . La obra, que tenía un plazo de ejecución inicial de 27 meses , encontró sus primeros escollos pronto. El primero, la guerra de Ucrania, que encareció el precio de las materias primas como el cemento, el acero o la energía. Sin ir más lejos, el coste del acero llegó a triplicarse, lo que elevaba la cuantía de la actuación en la estructura del puente del Centenario solo en este material en más de 20 millones de euros. Además, también apareció un problema con el proyecto original planteado por Fhecor e Ideam, que resultó ser inejecutable tal y como estaba concebido. La UTE tuvo que introducir cambios en los procedimientos constructivos y modificaciones en el diseño. Uno de estos cambios implicaba reducir el peso del acero utilizado en la obra a casi la mitad del inicialmente previsto, algo que sólo era posible cambiando el tipo de acero usado por otro más resistente pero también más caro. También se había presupuestado sólo el vano central del puente, y no los de aproximación al mismo. Así, apareció un sobrecoste de 42 millones de euros que tenía que afrontar el Gobierno para ejecutar una reforma del puente de la que ya se había salido una de las tres empresas de la UTE: la sevillana Tecade. El 20 de junio de 2023, Carreteras aprobó una modificación del contrato que aumentó el coste hasta los 84,98 millones de euros. La historia del puente del Centenario es la de nunca acabar y se ha convertido en una oda al despropósito. Primero se produjo una adjudicación urgente sin atender al procedimiento de licitación en 2019 por las prisas derivadas del citado final de vida al que se aproximaban sus tirantes. Las obras comenzaron dos años más tarde de lo previsto, en el verano de 2021, y el plazo de ejecución máximo se fijó en 27 meses. Llegó finales del 2023 y el puente no estaba ni a la mitad de sus actuaciones. Hace escasos meses, ABC advertía de la paralización de las obras debido a que la UTE planteaba una serie de modificaciones en el contrato hasta, finalmente, elevar al Gobierno una solicitud de resolución del contrato por serias discrepancias con el planteamiento técnico y económico del segundo modificado planteado por el Ministerio al proyecto de remodelación del puente. Se acoge la concesionaria a la Ley de Contratación del Sector Público, que permite desligarse del contrato a cualquiera de las partes si los modificados superan el 20%. El puente del Centenario ya suma un 19 por ciento de incremento y, con el segundo modificado del mismo, supondría otro 19%, por lo que la UTE ha optado por dar por finalizado el contrato y que el Gobierno saque a licitación un nuevo contrato para que la próxima adjudicataria culmine la obra bajo estas nuevas condiciones de modificado. La remodelación del puente está en torno al 82% -siempre en función al presupuesto vigente, que es el original más el primer modificado-. Pero las actuaciones sobre el mismo se paralizaron el pasado mes de febrero mientras Acciona intentaba negociar con el Gobierno el segundo modificado del proyecto. La meta de esta gran obra indispensable para la circulación en Sevilla es dejar el puente con seis carriles de circulación, tres por sentido, y ponerle fin a un carril reversible que ejerce como el punto de conflicto del tráfico en esta clave vía de circunvalación de la ciudad. Tras un nuevo parón, y con la ideal inicial fallida, el Ministerio tendrá que comenzar de nuevo desde la casilla de salida, es decir, desde una licitación que permita terminar de una vez una obra que debiera de haber concluido a finales de 2023 y que ya por 2026 y acumulaba un sobrecoste de lo inicialmente presupuestado en más de 50 millones de euros.
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