INFORMACION
“El ojo del amo engorda el caballo” es uno de esos refranes que no necesitan demasiada explicación para hacerse entender. Basta imaginar la escena: un caballo, un dueño pendiente de su estado y una idea muy antigua de gestión doméstica, agrícola y ganadera. Lo que se vigila con atención se conserva mejor. Lo que se deja solo, aunque parezca bien encaminado, puede deteriorarse sin que nadie lo note.
Go to News Site