COPE
El sector del arroz vive un momento crítico. Las Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana han dado la voz de alarma en Europa ante el aumento de las importaciones sin aranceles que están poniendo en jaque a los productores. En el programa Mediodía Cope Más Valencia, su técnico sectorial, Paco Girona, ha detallado una situación que amenaza no solo la economía de miles de familias, sino también un ecosistema tan valioso como el de la Albufera. Según ha explicado Girona, el problema no es nuevo, sino que se remonta a casi una década, cuando Europa se abrió al arroz foráneo. Aunque la UE no es autosuficiente y necesita importar, el conflicto surge con el tratado 'Todo Menos Armas', que permite la entrada de arroz del sudeste asiático con unas condiciones muy ventajosas. "En 6 años se ha duplicado la cantidad de arroz que han traído", ha afirmado, cifrando en unas 600.000 toneladas las que actualmente entran sin aranceles. Esta avalancha de producto exterior tiene una consecuencia directa: "eso significa que es entrada de arroz muy barato, y eso obliga a los precios de los del arroz europeo, también valenciano y español, a bajar mucho los precios", ha lamentado Girona. Esta situación de competencia desleal está llevando a los agricultores a una falta de rentabilidad y, en última instancia, al abandono de los campos. La solución que reclama el sector pasa por la aplicación de una cláusula de salvaguardia. En palabras de Paco Girona, se trata de que "ese arroz que venga de fuera, que también pague unos aranceles" para poner freno a lo que califica de "importaciones escandalosas". Girona ha insistido en que no se compite con las mismas reglas. Mientras el arroz europeo cumple con exigentes garantías de producción, "lo que viene de fuera no se sabe con qué garantías viene", en referencia al uso de fitosanitarios o a las condiciones laborales de los trabajadores. "Lo que queremos es evitar y por lo menos que todos trabajemos con las mismas herramientas", ha sentenciado. El cultivo del arroz en Valencia es mucho más que una actividad económica. "Llevamos 1.200 años haciendo arroz en la Albufera", ha recordado Girona, subrayando el papel fundamental de los arrozales en el equilibrio medioambiental del parque natural. Los campos no solo forman parte del paisaje, sino que sirven de alimento para la fauna y actúan como un filtro verde que depura las aguas. El abandono de estos cultivos supondría un "desequilibrio brutal medioambiental", ha advertido el técnico. "Si eso desapareciese, el tejido productivo, económico, social y medioambiental podría desaparecer". La supervivencia del arrozal está, por tanto, íntimamente ligada a la del propio humedal. El principal obstáculo en Europa, según Girona, es que los países productores como España, Italia, Francia y Grecia son una minoría frente a un bloque de países importadores que "lo que quieren es comida barata". Esta mayoría, ha alertado, "podrían destruir un tejido productivo agrario muy importante de siglos" por primar el precio sobre la sostenibilidad y la calidad. Ante esta situación, y mientras se libra la batalla en Bruselas por la obligatoriedad de indicar la procedencia en el etiquetado, Girona ha hecho un llamamiento al consumidor. La única forma de asegurarse de que se consume un producto local y con todas las garantías es buscar el sello de la Denominación de Origen 'Arroz de Valencia', que certifica su calidad y su origen.
Go to News Site