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Un grupo de vecinos de Langreo (Asturias) cumplen un mes encerrados en el Ayuntamiento para evitar el derribo de sus casas: "Como si nos robasen sin pistola" | Collector
Un grupo de vecinos de Langreo (Asturias) cumplen un mes encerrados en el Ayuntamiento para evitar el derribo de sus casas:
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Un grupo de vecinos de Langreo (Asturias) cumplen un mes encerrados en el Ayuntamiento para evitar el derribo de sus casas: "Como si nos robasen sin pistola"

Un grupo de vecinos del barrio de El Puente cumple un mes encerrado en el Ayuntamiento de Langreo para mostrar su total rechazo al plan urbanístico que plantea medio centenar de expropiaciones en su zona. El proyecto, impulsado por la consejería de Ordenación del Territorio del Gobierno del Principado, pretende levantar tres bloques de vivienda pública de alquiler barato en la zona. Aunque el gobierno de Langreo (Izquierda Unida) -con el alcalde Roberto García y el concejal de Urbanismo José Antonio Cases a la cabeza- ha anunciado la suspensión de la tramitación del plan, los afectados no se fían. Creen que el consistorio solo busca ganar tiempo y que se afloje la presión social, por lo que han decidido mantener el encierro y las movilizaciones. Verónica Núñez, portavoz del colectivo vecinal, asegura que la decisión del Ayuntamiento no les "aporta seguridad". "Nos genera muchas dudas este nuevo movimiento, porque no es la primera vez que dicen una cosa y hacen otra, o que a los dos días cambian de parecer", afirma. Según denuncia, su sensación es que quieren "mostrar lo bonito que quedaría todo, eliminando nuestros hogares y nuestros negocios de la zona". Entre los afectados, hay historias personales de gran arraigo en el barrio. Es el caso de Olvido, de 98 años, que compró su casa hace 75. La sola idea de perderla le provoca una profunda amargura. "Prefiero cerrar los ojos ya y no enterarme de nada", lamenta, mientras se pregunta: "Si tuviera veinte años podría moverme, pero ahora... ¿a dónde vas?". Una situación similar viven Manuel, de 85 años, y Manuela, de 80, quienes han criado en su hogar a hijos, nietos y bisnietos. Consideran injusto que, por hacer unos pisos, les quiten su "sudor de años de trabajo". "¿Es normal que esto pueda pasar después de tantos años?", se preguntan. Para Manuel, perder su casa sería como perder la vida. Afirma que la expropiación sería "adelantar el tiempo" y deshacer su vida por completo. "Esto es como robar sin falta de pistola", sentencia. Ni él ni su esposa se plantean cambiar de casa. Además, consideran que la indemnización que les ofrece la administración -unos 29.000 euros- es "una miseria". De momento, el plan urbanístico está paralizado, pero los vecinos no se fían. Este jueves, coincidiendo con el Pleno municipal, han vuelto a manifestarse frente al ayuntamiento de Langreo para defender sus hogares.

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