Cope Zaragoza
Para Marina, madre de dos niños multialérgicos, el reto diario es garantizar que sus hijos sigan una dieta segura, ya que el huevo, la fruta y los frutos secos están prohibidos en su casa. Ernesto y Guillermo, sus hijos mediano y pequeño, tienen riesgo de sufrir anafilaxia, una reacción alérgica grave. En una entrevista con Alberto Herrera en el programa 'Herrera en COPE', Marina ha compartido la constante preocupación que viven miles de familias en España. La anafilaxia es una 'asociación de síntomas que afectan simultáneamente a varios órganos', según ha explicado la pediatra y alergóloga Cristina Ortega, miembro de la SEICAP (Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica). Esta reacción puede incluir desde síntomas mucocutáneos hasta afectación respiratoria, digestiva, cardiovascular y neurológica. Actualmente, el 8% de los menores de 14 años presenta alguna alergia alimentaria, una cifra que va en aumento debido al mayor acceso a todo tipo de alimentos y a las 'ingestas intermitentes y espaciadas en el tiempo'. Ante esta situación, familias como la de Marina han presentado un manifiesto en el Congreso, promovido por la Asociación de Personas Alérgicas a Alimentos y Lácteos (AEPNAA). El objetivo es reclamar una normativa común para la prevención y actuación frente a la anafilaxia en los centros educativos. 'Ahora mismo no existe un protocolo claro, depende un poco de cada centro cómo manejan las alergias', ha lamentado Marina. El documento propone cinco medidas principales para crear un 'marco normativo homogéneo'. Entre ellas, destaca la necesidad de formación para los profesores, que actualmente recae en las propias familias. 'Llegamos a principio de curso con un botiquín, vemos la cara de miedo con la que nos miran y les tenemos que formar nosotros', ha explicado. También se pide garantizar la medicación accesible y la creación de planes individualizados para cada niño. La vida fuera de casa es un desafío constante, ya que la vida social en España 'todo lo celebramos con comida'. Marina ha confesado que comen fuera 'muy poquito' y que a menudo deben llevar su propia comida. Por eso, insiste en que el colegio 'tiene que ser un entorno seguro', ya que no es opcional. 'Esa es un poco la reivindicación de las familias dentro de AEPNAA, para tener esta seguridad para nuestros niños', ha afirmado. Otra de las luchas de estas familias es contra la incomprensión social. 'Se nos ve como unos exagerados', ha señalado Marina. Esta percepción choca con la gravedad de la situación, especialmente en casos de reacciones por contacto o inhalación. Su hijo Ernesto, por ejemplo, 'solamente por inhalación ya puede reaccionar'. De hecho, Marina tiene que ir a recogerle al colegio 'una vez al mes o cada dos meses' por reacciones que se producen por contacto en el patio.
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