ABC
El varadero es ese limbo donde los barcos dejan de navegar y empiezan a acumular problemas, convirtiéndose en el detonante perfecto para iniciar terapia, o al menos para replantearse la afición náutica. Se entra con intención de hacer dos cosas sencillas: aplicar el antifouling anual y, aprovechando que el barco está seco, revisar los grifos de fondo. Fácil, ¿verdad? Ingenuos. Los grifos de fondo nunca son solo grifos de fondo. Abres uno y acabas sumergido en charlas sobre corrosión galvánica, incompatibilidad de materiales y esa inquietante pregunta, viendo piezas negras o verdosas: cuánto tiempo llevan ahí sin que nadie se atreva a tocarlas. Y tú el primero. Resultado: acabas cambiando tres. Y de repente han pasado tres semanas. Sin saber... Ver Más
Go to News Site