ABC
Hace un día como para quedarse a vivir en el patio de Guille Galván (Madrid, 1980) con las flores y los pájaros y el sol. Nos recibe con camisa vaquera, camiseta gris y una levedad como de acabar de llegar a casa. «¿Queréis café? Es por aquí», dice. El estudio es pequeño, íntimo, como si lo hubiera soñado el adolescente que empezó con la guitarra en los noventa, y que aún tiene los ojos claros y algo de timidez en el cuerpo. «Me ofrecieron hacerlo fuera, en otro estudio, con otros medios. Pero yo sentía que este disco lo tenía que encontrar en mi propia casa, en mi día a día, con mi familia, compatibilizando el trabajo con las visitas... Ver Más
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