ABC
El peor año reciente –y quizá también del pasado– para todos nosotros fue un año abundante en la contabilidad del Partido Socialista. El durísimo tiempo del coronavirus, cuando nos estábamos jugando la misma vida, resultó benéfico para un PSOE que vio cómo se triplicaban las donaciones que caían en su bolsa particular. Bendito misterio : en aquella España cerrada –con empresas inactivas, autónomos en quiebra, muertos sin velatorios y ciudadanos enclaustrados y atónitos– al parecer afrontamos nuestro pánico y empobrecimiento acudiendo en auxilio financiero del partido gobernante, que es lo que más nos pudo aliviar entonces. Conviene resolver si aquella generosidad fue colectiva o fruto de un acto individual, porque Víctor de Aldama se acaba de atribuir la entrega de... Ver Más
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