El Colombiano
Como es habitual en sus intervenciones, con extensas hojas de papel en la mano y leyendo un extenso discurso, el candidato presidencial Iván Cepeda hizo su intervención, en medio de las movilizaciones por el Día Internacional del Trabajador “Nuestro gobierno triplicó el bono pensional para tres millones de adultos mayores, así no le guste a la señora (Paloma) Valencia”. Con esa frase, el senador y marcó el tono político de su intervención este 1° de mayo en la Plaza de Bolívar,y en respuesta directa a la demanda que impulsa su contendora, la senadora Paloma Valencia, contra la reforma pensional. Cepeda llegó sobre la 1:20 de la tarde al centro de Bogotá, donde habló ante organizaciones sociales y sindicales que participaron en la jornada del 1 de mayo. Desde allí, llamó a los trabajadores a mantenerse movilizados y a no bajar la guardia frente al momento político que atraviesa el país. “El movimiento social colombiano ha adquirido conciencia de que no podemos seguir tolerando la desigualdad y la pobreza”, afirmó, al destacar el papel de la clase trabajadora como base de la democracia. Pero su intervención también tuvo tono electoral. En referencia directa a la demanda que Valencia interpuso contra la reforma pensional, lanzó una frase que marcó el pulso político del discurso: “Nuestro gobierno triplicó el bono pensional para tres millones de adultos mayores, así no le guste a la señora Valencia”. Le puede interesar: Constituyente, “paz total” y elecciones: Los temas que se agitarán con la anunciada visita de Petro a Medellín La pulla de Cepeda ocurre días después de que Valencia radicara una demanda ante el Consejo de Estado para tumbar el Decreto 415 de 2026, una norma clave en la implementación de la reforma pensional. El decreto ordena a los fondos privados trasladar a Colpensiones cerca de 25 billones de pesos correspondientes a trabajadores que decidieron cambiarse al régimen público. El punto de controversia está en el momento del traslado: mientras la ley contemplaba que esos recursos se movieran solo al momento de la jubilación, el decreto adelanta ese giro. Valencia ha sido enfática en su crítica. A través de sus redes sociales, calificó la medida como un “robo al ahorro de los colombianos” y advirtió que el Congreso nunca autorizó ese traslado anticipado de recursos. Además, alertó sobre la urgencia del caso: los fondos tienen entre 15 y 30 días para transferir el dinero, lo que podría dejar sin efecto una eventual decisión judicial si esta llega tarde. Entérese: Paloma Valencia demandó decreto que obliga pasar $25 billones de fondos a Colpensiones: “Esto es un robo descarado” Más allá del debate técnico, el choque entre Cepeda y Valencia refleja el tono que empieza a tomar la campaña . El candidato del Pacto Histórico enmarcó la contienda como una disputa entre dos modelos de país. Uno que, según él, representa la continuidad de la desigualdad, y otro que busca transformaciones sociales. En ese mismo escenario, Cepeda también anunció el respaldo de centrales obreras y sectores sociales a su campaña, y mencionó la posibilidad de que la lideresa indígena Aída Quilcué lo acompañe como fórmula vicepresidencial. Su mensaje más contundente llegó al final: “Los vamos a derrotar en primera vuelta”, dijo, proyectando un triunfo el próximo 31 de mayo. Sin embargo, el panorama no es tan claro como sugiere el discurso. Según la más reciente encuesta de Guarumo, revelada el 30 de abril, Cepeda se mantiene con una intención de voto cercana al 38 % , mientras Valencia aparece en empate técnico con otros candidatos en el rango del 22 % al 24 %. El dato más relevante está en la segunda vuelta, puesto que, por primera vez, Valencia superaría a Cepeda con un 44,6 %, frente a un 40,1 % del candidato del Pacto Histórico. Además, el sondeo muestra escenarios ajustados frente a otros contendores y un nivel de abstención que podría ser decisivo. Conozca también: Encuesta Guarumo: Cepeda se estanca en 38 % y pierde impulso; Paloma ganaría en segunda vuelta En ese contexto, la arremetida de Cepeda contra Valencia no solo responde a una diferencia ideológica, sino también a una lectura estratégica: marcar distancia frente a una rival que gana terreno y que, según las encuestas, podría complicar su camino en una eventual segunda vuelta.
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