INFORMACION
Esta pequeña columna nace de la certeza de que las madres de la democracia hemos obviado enseñar a las hijas comportamientos sexuales empoderados, tarea compleja sin duda, dado que hemos interiorizado un modelo sexual normalizado que, en lo fundamental, ha consistido en priorizar la satisfacción de los deseos masculinos por encima de los nuestros, relegados al silencio, ocultos en la vergüenza o diluidos en la complacencia, ajenos siempre a nuestro cuerpo, nuestro Stradivarius.
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