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La paralización de las obras del puente del Centenario es la consumación del más descarnado desprecio de un Gobierno a Sevilla. El lenguaraz ministro Óscar Puente, tan aficionado a repartir carnés de pureza intelectual y a ejercer de verificador de las noticias que no le convienen, no va a poder acogerse al argumento de su secretario de Estado, José Antonio Santano, que ha dicho que el lío del puente «no tiene repercusión para la ciudadanía» y luego seguramente se habrá fumado un puro. Para estos gobernantes de las redes sociales, ninguna de sus tropelías tiene repercusión: Adamuz fue un infortunio, el AVE a Málaga cortado tres meses ha sido un asunto menor y el parón de las obras del Centenario... Ver Más
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