La Opinión de Murcia
"Cuando a mi sobrina le dio un ictus hemorrágico, nunca pensé que mi familiar estaría dando tumbos por distintos centros hospitalarios casi dos años y medio hasta que le dieron una residencia definitiva". Es el testimonio de Germán García, tío de una mujer de 73 años que sufrió un ictus hemorrágico invasivo, que le ha dejado sin apenas movilidad y con una afasia permanente.
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