INFORMACION
El otro día, en una cena con amigos, mi amiga dijo que desde que estaba con su pareja actual había engordado cinco kilos. Lo dijo riéndose. Como si fuera una anécdota. Nadie se sorprendió. De hecho, otro añadió que eso era que estaba feliz. Puede ser. Yo cuando estoy nervioso o mucho tiempo fuera de casa no paro de comer mal y de perder peso. Quizá por eso ahí está una de las grandes narrativas del amor contemporáneo: si engordas, es que todo va bien. Supongo que es porque la gente supone uno de los dos que componen la pareja sabe cocinar y no se alimentarán, únicamente, a arroz con pollo o Risketos.
Go to News Site