Ultima Hora Mallorca
Puesto que ahora la política es un género literario, y toda la actividad política consiste en elaborar relatos entre lo populista y lo costumbrista, pero que enganchen al elector y le mantengan en vilo, es normal que sean las leyes de la narrativa, y no las de la ideología, la economía o el derecho, las que rijan los discursos políticos y las estrategias de los partidos. Pero las leyes de la narrativa, sobre todo si es narrativa breve, popular y costumbrista, son muy distintas de las de la argumentación (de ahí la ridiculez de los llamados argumentarios), y priorizan las emociones, las sorpresas, el ritmo veloz y, ante todo, la capacidad de ir al grano.
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