Faro de Vigo
Cuando Patti Smith cumplió setenta años descubrió un secreto familiar que la afectó profundamente. Lo cuenta en «Una gota de sangre», el capítulo de su autobiografía Pan de ángeles, que acaba de publicar Lumen en España. Por tener que documentarme para uno de mis proyectos, tengo muy reciente la lectura de Éramos unos niños, el otro volumen de memorias que Patti Smith escribió hace más de quince años como homenaje al fotógrafo Robert Mapplethorpe, su gran amigo, el que inspiró sus primeras obras en la pintura y en la poesía, el que convivió con ella durante los primeros pasos en los difíciles ambientes underground de Nueva York.
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