El Periódico Extremadura
Cuando el calendario alcanza el mes de mayo, la provincia se desprende de la sobriedad de la Cuaresma para abrazar una de sus tradiciones más plásticas y participativas. Aunque su día grande es el 3 de mayo, ya se vive entre los últimos preparativos. Entre el aroma a jara y las flores, ya se perciben los primeros atisbos de una tradición que convierte nuestras plazas y rincones en museos efímeros.
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