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Un estudio en Asturias da con la clave para proteger la salud mental adolescente: "Enmarcar el malestar como parte de la vida" | Collector
Un estudio en Asturias da con la clave para proteger la salud mental adolescente:
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Un estudio en Asturias da con la clave para proteger la salud mental adolescente: "Enmarcar el malestar como parte de la vida"

Un ensayo longitudinal controlado con 816 adolescentes asturianos ha demostrado el potencial de los programas de prevención escolar para mejorar la salud mental juvenil. Los resultados, fruto de un proyecto dirigido por la profesora de la Universidad de Oviedo Susana Al-Halabí gracias a una Beca Leonardo de la Fundación BBVA, apuntan a la eficacia de fortalecer los factores de protección y promover las habilidades sociales como estrategia clave. La investigación se ha centrado en la prevención de la conducta suicida en el ámbito educativo a través del programa PositivaMente 2.0. Esta propuesta busca fortalecer los factores de protección y promover la detección temprana de riesgos. Como explica Al-Halabí, "los datos nos indican que es posible trabajar la salud mental en las aulas desde un enfoque preventivo, sin necesidad de trasladar un lenguaje clínico que no siempre es adecuado para estas edades". El objetivo, según la investigadora, es "entrenar a los adolescentes en el desarrollo de competencias sociales, enmarcando las experiencias de malestar como parte de la vida y promoviendo la búsqueda de ayuda cuando sea necesario". El programa ha sido supervisado por Al-Halabí junto a Adriana Díez Gómez del Casal, de la Universidad de La Rioja, y ambas son autoras del mismo junto a miembros del grupo de investigación PRISMA. El proyecto ha contado con un amplio equipo de profesionales de la psicología para el trabajo de campo y la implementación en los centros. La coordinación institucional ha sido clave, con la implicación de la Consejería de Educación del Principado de Asturias y la participación voluntaria de seis institutos de Oviedo, Siero, Nava y Villaviciosa. El apoyo de los equipos directivos y los departamentos de orientación ha consolidado un modelo de cooperación entre el ámbito educativo y el científico. Para la directora del estudio, la clave es la prudencia y la evidencia científica: "La escuela es un contexto privilegiado para promover factores de protección, pero debemos hacerlo con prudencia y con base científica, evitando la sobreinformación y el lenguaje diagnóstico, y apostando por fortalecer habilidades sociales y el sentido de pertenencia". En resumen, los resultados del estudio refuerzan la necesidad de impulsar estrategias preventivas en el entorno escolar. Estas deben priorizar las competencias para la vida y la calidad de la convivencia comunitaria, evitando enfoques clínicos y adaptando los contenidos a las etapas del desarrollo adolescente.

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