Cope Zaragoza
El dolor sacroilíaco es un tipo de dolencia que, a menudo, se confunde con otros problemas de espalda y puede afectar seriamente a la calidad de vida. El doctor Marcelo Melli, director médico de Aliviam, clínica del dolor en Mallorca, ha explicado en qué consiste, por qué aparece y cómo se puede tratar este dolor, considerado la gran desconocida de las lumbalgias. Se trata de una variante del dolor lumbar que se origina en la articulación sacroilíaca. Según el doctor, "el dolor sacroilíaco está presente en un 30% de los pacientes con dolor lumbar, pero no viene diagnosticada porque viene infravalorado su rol". El dolor se localiza en la zona glútea, siempre por debajo de la última vértebra lumbar, y puede irradiarse hacia las piernas, la pantorrilla y, en casos más raros, hasta el tobillo. La causa más frecuente de este problema es la degeneración o artrosis de la articulación, una de las más importantes del cuerpo al conectar el tronco con las piernas. El doctor Marcelo Melli señala que la evolución la ha dotado de un sistema de ligamentos muy fuerte para evitar un exceso de movimiento, pero este puede fallar. Además de las causas degenerativas, existen casos de inflamación por procesos autoinmunitarios. Existe un perfil de paciente propenso a sufrir este dolor: aquellos que han sufrido una caída de nalgas. Estos traumatismos pueden generar pequeños movimientos en la articulación que, aunque pasen desapercibidos, pueden manifestarse con dolor incluso años después. "Hay personas que dicen, 'bueno, si yo me he caído, pero me he caído hace 20 años'. Bueno, esa caída ahora puede estar siendo sintomática", explica el especialista. Las señales de alerta son claras. El dolor sacroilíaco "aumenta cuando caminamos o estamos de pie, y que afloja cuando estamos en reposo". Un dato muy característico es que el dolor se intensifica en los movimientos de transición, como al levantarse de una silla. Para tratarlo, las infiltraciones de corticoides son la solución más rápida para calmar el dolor inicial. Si el dolor se vuelve recurrente, se puede optar por la radiofrecuencia, una técnica para controlar la transmisión nerviosa. También existen opciones como la medicación regenerativa o, en casos más agresivos de articulaciones muy móviles, la cirugía, aunque no es la primera opción.
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