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Hay autores cuya obra se cuelga en museos. Y hay otros, como José María Cruz Novillo, cuya obra se cuela en la vida diaria sin que apenas reparemos en ello. Está en un sobre que llega a casa, en un tren que parte de la estación, en un periódico abierto sobre la mesa o en un símbolo que todos reconocen. Por eso, con su muerte este sábado a los 89 años, no desaparece solo un diseñador: se apaga una mirada que ayudó a definir cómo un país se reconoce a sí mismo. Nacido en Cuenca en 1936, Cruz Novillo comenzó a trabajar en Publicidad Clarín en 1958, en una España muy distinta a la que después ayudaría a imaginar. En... Ver Más
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