Cope Zaragoza
Las cotizaciones a la Seguridad Social son un factor determinante para las futuras prestaciones, especialmente para la pensión de jubilación. El abogado Ignacio Solsona subraya que la planificación de la vida laboral es crucial, ya que de ella dependen tanto la edad de retiro como la cuantía final que se percibirá. No solo se cotiza trabajando; también es posible hacerlo a través de la prestación por desempleo, el subsidio para mayores de 52 años o mediante un convenio especial con la Tesorería. Para acceder a una pensión de jubilación contributiva, es obligatorio haber cotizado un mínimo de 15 años a lo largo de la vida laboral, de los cuales dos deben estar comprendidos en los 15 años anteriores a la jubilación. Quienes no alcanzan este umbral pueden optar a una pensión no contributiva a partir de los 65 años, siempre que cumplan estrictos requisitos de carencia de ingresos y residan en España. La edad de jubilación ordinaria también está directamente ligada a los años cotizados. Para jubilarse a los 65 años en 2026, se necesitan 38 años y 3 meses de cotización, una cifra que aumentará a 38 años y medio a partir de 2027. Si no se alcanza este periodo, la edad de retiro se retrasa a los 67 años. En situaciones como la pérdida de empleo o el fin de la prestación por desempleo cerca de la edad de jubilación, Solsona recomienda suscribir un convenio especial con la Seguridad Social. Según el experto, esta opción suele ser más rentable que esperar, ya que "habitualmente, es más barato y económico pagar un convenio especial durante un período de tiempo que retrasar la jubilación desde los 65 hasta los 67 años", señala. El abogado ilustra esta ventaja con un ejemplo claro: una persona con 33 años y medio cotizados que necesita llegar a los 38 y medio para jubilarse a los 65. Suscribir un convenio durante cinco años, con una cuota de 400 euros mensuales, supondría una inversión de 24.000 euros. Sin embargo, retrasar la jubilación a los 67 años podría implicar una pérdida de 56.000 euros en pensiones no percibidas, asumiendo una pensión de 2.000 euros mensuales. Para cobrar el 100% de la base reguladora, no basta con el mínimo de 15 años. En 2026 se exigen 36 años y medio cotizados, que pasarán a ser 37 años en 2027. Con menos tiempo, el porcentaje de la pensión se reduce significativamente, como advierte Solsona: "una persona que ha cotizado 20 años durante toda su vida laboral sí que tendrá acceso a la pensión de jubilación contributiva, pero únicamente cobrará un 61,4% de su base reguladora". La jubilación anticipada también tiene sus propias reglas. Se necesitan 35 años cotizados para la modalidad voluntaria y 33 años para la involuntaria. El experto alerta sobre una doble penalización para quienes se retiran antes de tiempo sin haber acumulado los años necesarios para el 100% de la pensión, ya que se aplican dos coeficientes reductores distintos. Estos coeficientes reductores o penalizaciones dependen del tiempo total cotizado. Por ejemplo, anticipar la jubilación 24 meses con menos de 38 años y medio cotizados supone una penalización del 21%. En cambio, si se han cotizado más de 44 años y medio, la penalización se reduce al 13%. Otras modalidades como la jubilación parcial con contrato de relevo exigen un mínimo de 33 años cotizados. Para alcanzar estos umbrales, es posible sumar periodos como el servicio militar (con un máximo de un año), los 112 días por parto o las cotizaciones realizadas en otros países con los que España tenga convenio.
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