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El Atlético de Nahuel doctora en Mestalla a un puñado de canteranos | Collector
El Atlético de Nahuel doctora en Mestalla a un puñado de canteranos
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El Atlético de Nahuel doctora en Mestalla a un puñado de canteranos

Fue un asalto por sorpresa que nadie esperaba. Con un equipo liderado, ojo, por Nahuel Molina y en el que marcaron dos debutantes, Iker Luque y Cubo, el Atlético versión liguera, plagado de suplentes y canteranos, se impuso a un Valencia lleno de dudas por las urgencias. Cuatro victorias habían sumado los rojiblancos a domicilio esta temporada: su gran lunar. En Mestalla, ante la ausencia de las grandes estrellas, se vio el mejor partido lejos del Metropolitano de un equipo con la mente ya en Londres y en la posibilidad de acceder a una nueva final de la Champions. Se marchan con una sonrisa. Mucho de lo ocurrido pasó por Nahuel Molina, quien agitó una primera mitad escasa en ocasiones claras, pero bastante entretenida por las alternativas. Lo hizo a través de dos zambombazos casi consecutivos que provocaron el gesto de admiración unánime de todo Mestalla. Su primer trallazo, similar al que le clavó al Real Madrid, lo despejó Dimitrievski. Solo instantes después volvió a probar fortuna el argentino, esta vez desde más lejos y más centrado. Casi desde el centro del campo, su obús golpeó con una violencia inusitada en la madera antes de salir repelido hacia afuera. En ese once de circunstancias que planteó Simeone, a Nahuel le tocó colocarse casi como extremo, en la posición que normalmente pertenece a Giuliano. Desde ahí se movió con soltura por diferentes zonas del campo. Justo antes de sus dos zapatazos, el argentino había participado en la primera ocasión del partido: un buen contragolpe iniciado por Vargas que Mendoza no acertó a culminar después de que el ex del Elche recibiese de tacón de Nahuel. Esa sucesión de ataques terminó con el intento inicial del Valencia de mandar en el partido. Parecía entonces que el Atlético tenía asumido que era un día para sufrir. Pero fue la propia incapacidad de los locales para generar oportunidades, incluso para sacar la pelota de su campo con criterio, la que animó a los colchoneros a crecer. Se vieron entonces los mejores minutos de Obed Vargas desde que llegó en enero. El mexicano dejó atrás la timidez y se colgó los galones en la conducción. Suyo fue el inicio de la última gran ocasión del Atlético en la primera mitad: un disparo demasiado cruzado de Rayane a centro de, no podía ser otro, Nahuel. El Valencia trataba de aprovechar los pequeños respiros que se tomaba el Atlético para meterse de lleno en el partido. Lo hizo, habitualmente, pasado de revoluciones y sin mucho éxito; acompañado, además, por los pitos y gritos en contra de una afición bastante harta de la temporada de los suyos. Ramazani tuvo la mejor desde la frontal tras disparar cruzado un balón que se estrelló en el palo después de superar a Musso. Protestó el Atlético el inicio de esa jugada, en la que Sadiq robó de forma poco ortodoxa la pelota a Julio Díaz. Comenzó el segundo acto con un esquema bastante similar, aunque esta vez el Valencia tardó incluso menos tiempo en renunciar al control. De nuevo apareció Nahuel como elemento distorsionador; omnipresente, el argentino destacó tanto en defensa como en ataque en cualquier jugada digna de mención. Lo mismo tiraba un desmarque, aprovechando un buen pase al hueco de Almada para meter miedo a Dimitrievski, que bajaba cuarenta metros a la carrera para cortar una galopada de Rioja. Tan pronto mandaba un centro excesivamente fuerte para que lo rematara Rayane con la rodilla, como lanzaba una falta desde la frontal, también con poco éxito. Mientras Nahuel hacía y deshacía, el Valencia se iba empequeñeciendo, cada vez más acosado por una grada hostil. Los cambios no provocaron una reacción en los de Corberán, pero en los de Simeone resultaron cruciales. El técnico argentino, que cumplía 1.000 partidos en el banquillo, sacó al campo a Griezmann y Koke y sustituyó a dos de los chavales, Morcillo y Rayane, para dar entrada a otros nuevos. Iker Luque tardó diez minutos en estrenarse con un potente disparo con la derecha que ajustó al palo, inalcanzable para Dimitrievski. El gol de Cubo llegó poco después, previa revisión del VAR por el fuera de juego señalado a Griezmann en el inicio de la jugada. El línier levantó la bandera, el árbitro no pitó y los jugadores del Valencia dudaron. La jugada siguió y Griezmann se sacó de la chistera una gran asistencia para el canterano, que remató con todo a la red.

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