COPE
Joaquín Jiménez López 'Peiró', histórico jugador del Linares, hará este domingo el saque de honor en el partido que enfrenta al Linares y al Extremadura, en el que el cuadro de Almendralejo se juega el ascenso a la Primera RFEF. Un momento que el propio exjugador afronta con gran emoción, reconociendo que fue una sorpresa inmensa. "Cuando me llamó el presidente en funciones del Linares para comunicármelo, sentí una satisfacción y, al mismo tiempo, una responsabilidad muy grande", ha confesado Peiró, admitiendo sentirse "lo mismo de nervioso que cuando tenía que salir a jugar". Peiró debutó en el Linares con solo 16 años y, con 17, vivió el primer ascenso del club a Segunda División en la temporada 1972-73, precisamente en Almendralejo. Años más tarde, en la temporada 80-81, jugó en el Extremadura y echó raíces en la ciudad. Ahora, el destino ha querido que el Extremadura se juegue el ascenso en Linares, un hecho que el propio Peiró describió como que "se repetía la historia". Los jugadores del Linares que militaron en Segunda A —dos temporadas en dos etapas diferentes— mantienen un contacto estrecho a través de un grupo de WhatsApp. Además, se reúnen de vez en cuando. La última vez fue el 18 de abril. Al encuentro asistieron, entre otros, el propio Peiro, Anquela, Natalio Diosdado, Manolo Guerrero, García Navajas, Pedraza, Antoñele, Santi, Roberto Romero, Antonio Redondo, Nazario Iglesias y Gregorio Marmol. Aquel primer ascenso fue, según sus palabras, "una locura" y una experiencia "inolvidable" marcada por un "desplazamiento masivo de gente de Linares". El equipo logró el hito con un empate a cero en Almendralejo, un recuerdo que para un joven Peiró supuso "una experiencia muy grande". Pese a su pasado, Peiró ha afirmado no tener un gran contacto con la directiva actual del Linares, marcada por la llegada de "una serie de presidentes e inversores" a los que desconoce totalmente. Su única conexión es el presidente en funciones. Peiró afirma que hay "mucha intranquilidad" que se vive en el entorno del club debido a conflictos con un grupo inversor y procesos judiciales. La sensación general "no es buena" y el futuro del club es incierto. Según le ha transmitido gente cercana a la entidad, existe un riesgo real de que el club desaparezca si el nuevo inversor local no logra hacerse con el control. "Posiblemente Linares vuelva a desaparecer", le han comentado, una noticia que refleja el tenso ambiente que rodea a la institución. El descontento de la afición local es palpable. Peiró ha señalado que los aficionados "no están nada enganchados con el equipo" y que un "porcentaje bastante alto" de abonados están "vendiendo su abono" a seguidores del Extremadura. Esta situación anticipa una atmósfera insólita en el estadio de Linarejos este domingo. Peiró asegura "con total seguridad" que "casi va a haber más aficionados del Extremadura que del Linares". Además de las entradas vendidas por los abonados locales, se espera que muchos seguidores visitantes ocupen una zona del fondo actualmente sin gradas, un montículo desde el que "el fútbol se puede ver perfectamente". En lo deportivo, aunque el Linares no se juega nada, Peiró ha mostrado "cierta preocupación" por la euforia en Almendralejo, temiendo que el debate sobre las entradas desvíe la atención de "lo que es meramente importante, que es el partido en sí". Sin embargo, su deseo es claro: "No tengo ningún corazón dividido, estoy centrado única y exclusivamente en que ascienda el Extremadura". Su apoyo se debe a que es el equipo "más necesitado", a que también militó en él y a que sus hijos y nietos son aficionados del club extremeño.
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