COPE
El pan, el alimento más consumido en España con una media de 30 kilos por persona al año, se encuentra en el centro de un importante debate sobre nutrición. El conocido nutricionista Pablo Ojeda ha arrojado luz sobre por qué muchas personas sienten que no pueden dejar de comerlo. Según Ojeda, el problema no reside en el pan en sí, sino en la reacción que desencadena en el organismo, un ciclo de antojos que afecta a una gran parte de la población. El nutricionista explica el proceso que ocurre en el cuerpo tras consumir pan. Primero, se produce una subida rápida de energía, que inevitablemente va seguida de un bajón brusco. Es en ese momento cuando aparece el antojo, una necesidad imperiosa de volver a comer para recuperar esa sensación de bienestar. Este patrón se convierte en un círculo vicioso: "comes, te calma, pero vuelve, y luego comes, te calma, pero luego vuelve", señala Ojeda. Muchas personas que desayunan pan experimentan esta sensación a media mañana, sintiendo la necesidad de comer de nuevo. Por ello, el experto insiste en que la clave no es eliminar el pan de la dieta, sino entender cómo funciona este mecanismo. "El pan no es el problema", afirma, pero matiza que "si no puedes dejar el pan, esto te interesa". Pablo Ojeda aborda esta cuestión desde una perspectiva personal, confesando que él mismo ha vivido esta situación. "Yo también he estado ahí, no podía parar", admite. Esta experiencia le permite comprender la frustración de quienes luchan contra los antojos y descarta que se trate de un simple problema de autocontrol. Inicialmente, el nutricionista pensaba que su incapacidad para moderar el consumo se debía a una debilidad personal. "Pensaba que era falta de voluntad, falta de disciplina", explica. Sin embargo, su visión cambió por completo cuando profundizó en las bases neurobiológicas del apetito. El punto de inflexión, según relata, fue comprender cómo funciona el circuito del antojo en el cerebro. Este conocimiento le permitió entender por qué es tan difícil resistirse a ciertos alimentos, incluso teniendo una gran determinación. La cuestión, por tanto, no es de disciplina, sino de biología.
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