Diario de Noticias
Hay derrotas que, por extraño que parezca, dejan el cuerpo con una sensación de plenitud que no dan algunas victorias ramplonas. Lo vivido en El Sadar ha sido una de esas noches eléctricas, de las que se quedan grabadas en la retina no por el marcador, sino por la comunión total entre el césped y una grada que ha vuelto a hacer historia.
Go to News Site