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Quedan dos años, hasta 2028, para ver la cara a la primera unidad que salga de la fábrica de Goodwood, pero Rolls-Royce acaba de presentar al mundo el Project Nightingale , un descapotable biplaza eléctrico del que solo podrán presumir 100 personas en el mundo… si tienen invitación para ello. Así es el proyecto más lujoso de la factoría británica, que eleva al siguiente nivel el concepto de exclusividad. No tenía fácil Rolls-Royce evolucionar en exclusividad y lujo. Si eres lector habitual de Summum lo sabrás bien: la marca inglesa dispone de uno de los mejores servicios, por no decir el mejor, de personalización del mundo, Coachbuild, el exclusivo taller del que salen los vehículos más caros del planeta. Pero tiene toda la pinta de estar en el camino de lograrlo con su nuevo lanzamiento, Project Nightingale. El descapotable eléctrico biplaza , todavía un prototipo, es el próximo lanzamiento de la firma, que pondrá en manos de sus pudientes propietarios las primeras unidades en el año 2028. No bastará con disponer de cuentas corrientes capaces de pagar lo que vale un Rolls-Royce edición limitada —varios millones de euros, por definir cuántos en el caso del Project Nightingale—-, sino que será requisito ineludible estar muy bien relacionado con la casa porque solo se podrá acceder a la compra a través de invitación. Este requisito se debe, explica Rolls-Royce, a que el Nightingale, que toma su nombre Le Rossignol (El Ruiseñor), la casa de diseñadores e ingenieros situada cerca de la residencia invernal de Henry Royce en la Costa Azul, es un proyecto que nace de «algunos de los clientes más exigentes» de la factoría. La respuesta de Rolls-Royce es redoblar la apuesta por el lujo y la exclusividad al unir tres elementos que nunca antes habían coexistido en un modelo de la marca: «la total libertad de diseño de la carrocería, nuestro potente y prácticamente silencioso sistema de propulsión totalmente eléctrico, y la conducción a cielo abierto». Esto es: máxima personalización de la carrocería de cada unidad, sistema de propulsión completamente eléctrico y conducción descapotable, si bien el Nightingale cuenta con techo retráctil. El diseño del nuevo descapotable respeta las líneas maestras del legado histórico de Rolls-Royce. « Proporciones grandiosas , disciplina absoluta en las superficies y una claridad de líneas que recompensa la atención minuciosa», remarca Chris Brownridge, director ejecutivo de la marca. En este sentido, el coche bebe de los vehículos experimentales diseñados por Rolls-Royce en los años 20 del siglo pasado, denominados como «EX». En concreto, la firma cita dos de estos prototipos como inspiración del Nightingale: el 16EX y el 17EX . Creados en 1928, tres años después de que el movimiento Art Déco recibiera su nombre, a partir de sendos chasis Phantom con carrocerías ligeras de aluminio. Estos dos prototipos fueron diseñados para alcanzar velocidades superiores a las 90 millas por hora. Rolls-Royce destaca su forma de torpedo: «Una imponente escala general; un capó largo; un parabrisas bajo; y una cabina acogedora y envolvente con el conductor y el acompañante ubicados en el interior». Son detalles que han inspirado a los diseñadores contemporáneos de Rolls-Royce en la creación del Ruiseñor. El larguísimo descapotable de 5,76 metros , casi la misma que el Phantom , destaca por las líneas precisas, ligeramente redondeadas y más fluidas que en modelos históricos, sobre todo en el diseño posterior del coche. Esta forma aporta continuidad estética al Nightingale, con una clara continuidad de su casco desde el frontal hasta la citada parte posterior del vehículo, la más llamativa de este nuevo Rolls-Royce. Al no requerir de las grandes tomas de aire necesarias en los modelos de combustión interna, se transforma completamente la elevación frontal del nuevo diseño de Rolls-Royce en comparación con los anteriores. En cuanto a la parrilla del descapotable, destaca su marco de casi un metro de ancho con 24 lamas integradas. Debajo de esta, se ensancha a 45 grados desde cada esquina una sección estructurada que desciende verticalmente hasta proyectar el faldón de fibra de carbono. Esta parte del coche, describe Rolls-Royce, genera «el efecto de que la parrilla se presenta sobre un pedestal estructural, recordando los grandes rascacielos Art Déco cuyos pisos decorativos superiores están sostenidos por sólidas formas geométricas debajo de ellos». Cabe destacar, además, el diseño vanguardista de los faros del Nightingale, delgados y orientados en posición vertical, y la banda inferior de acero inoxidable pulido que recorre toda la longitud del coche, otro detalle estético interesante. También lo es el parabrisas, especialmente inclinado y enmarcado a ambos lados por una estructura de acero inoxidable con una ventanilla lateral triangular basada en las del Rolls-Royce Phantom Drophead Coupé. Por último, es reseñable el hecho de que Rolls-Royce haya incorporado a este nuevo modelo llantas de 24 pulgadas, las más grandes jamás instaladas en un vehículo de la casa británica. Su diseño, detalla la firma, bebe de las hélices de un yate vistas desde debajo de la línea de flotación. Son realmente elegantes, hipnóticas incluso. En cuanto a la paleta de colores, Rolls-Royce señala que está desarrollando una paleta nueva y una serie de características personalizables y diseñadas a medida para este modelo de la que da una primera idea el Azul Costa Azul que luce en la carrocería del prototipo presentado por la marca, un tono al que acompaña el azul pastel combinado con el blanco, protagonistas en la tapicería. Del Project Nightingale recién presentado por Rolls-Royce hay que mencionar también detalles como el techo retráctil, que incluye un material insonorizante que combina cachemir, tela y compuestos de alto rendimiento para limitar, casi por completo según la marca, el ruido. Explica Rolls-Royce al respecto que sus ingenieros acústicos han buscado «una experiencia excepcionalmente serena, ya sea que la capota esté subida o bajada, conservando al mismo tiempo los sonidos que realzan el romanticismo de la conducción, como las gotas de lluvia sobre la lona». De nuevo, aparecen las referencias náuticas: dicen los ingenieros que conducir el Nightingale es como navegar en un velero en lo que respecta al ruido. En cuanto al diseño del interior del descapotable, la retorcida narrativa de Rolls-Royce afirma que se inspira en el canto de los ruiseñores. Todos los elementos del diseño están encaminados a envolver al conductor y copiloto: desde la iluminación Starlight Breeze hasta el cuero del panel de la puerta del vehículo, cuyo diseño se asemeja a una silla de montar. La consola central mantiene dicho diseño en su reposabrazos fabricado en cuero y dividido en dos piezas que se desliza hacia atrás de forma automática al abrir la puerta del coche. Se puede desplazar todavía más de forma manual, pulsando un botón, para dejar a la vista el espacio destinado a los objetos personales. En el diseño del habitáculo, que cuenta también con portavasos individuales mecanizados fabricados en aluminio pulido, Rolls-Royce ha desarrollado tratamientos de joyería en detalles como la palanca de cambios. Además, tras los asientos se oculta una bandeja que facilita la colocación segura del equipaje de mano. Lo único negativo del anuncio del Project Nightingale de Rolls-Royce es que la espera se hará muy larga hasta que podamos ver en 2028 las primeras unidades fabricadas.
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