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La Caja Mágica tiene la mejor final posible, el número 1 y el número 3 (2 en el torneo) después de diez en los que los dos han demostrado su comunión con la tierra madrileña. Es, sin duda, el duelo más esperado toda vez que se aceptó desde antes de empezar que Carlos Alcaraz no jugaría. Se ilusionó el personal con Rafa Jódar, qué duda cabe, pero la lógica, el ranking, la veteranía y la trayectoria imponen sus favoritos: Jannik Sinner y Alexander Zverev (domingo 3 de mayo, 17.00 horas, Movistar y RTVE). Es el decimocuarto enfrentamiento entre ambos, y es el cuarto en este curso, después de las semifinales de Indian Wells, Miami y Montecarlo. Los tres cayeron del lado de Sinner, y el alemán admite sus posibilidades sin obviar la realidad: «Es el número uno del mundo y no ha perdido un partido desde principios de febrero. Ahora mismo es sin duda el mejor jugador del mundo. Tengo que jugar un tenis muy muy bueno para tener alguna posibilidad. Pero sé que soy capaz de hacerlo y daré lo mejor de mí». No lo dice por decir, que aunque las estadísticas se impongan, el tenis también tiene otras variables, como la experiencia. Zverev fue campeón en esta pista en 2018 y 2021, y finalista en 2022. Esta es, por tanto, su cuarta lucha por el título en la Caja Mágica, solo Nadal (8) y Federer (5) tienen más que él. La decimotercera de un Masters 1.000, empatado con Sinner. Es en lo que se apoya la motivación del 3 del mundo, y su regularidad en las rondas importantes. Porque, como dijo él mismo, esto es una cuestión de «sensaciones»: «Los jugadores tienen puntos débiles y puntos fuertes. Los mejores siempre ganan. En este caso, fue Jannik en los últimos meses. Y creo que, aunque hay muchas estadísticas sobre él y su estilo de juego es de sobra conocido, nadie puede vencerlo. Así que las estadísticas, y la IA, solo te llevará hasta cierto punto». En cuestión de números, ahí está Sinner, impoluto en estos últimos dos meses: 22 triunfos seguidos, 54 sets por solo dos en contra, tres títulos de Masters 1.000. En cuestión de sensaciones, responde Rafa Jódar, su rival en cuartos: «Todos sus golpes son muy completos. Creo que eso es lo que lo hace mejor que otros jugadores». Y Arthur Fils, su última víctima. «Está jugando de maravilla, con mucha confianza. Golpeó la pelota con mucha precisión desde ambos lados y también sacó muy bien. Tuve que acostumbrarme a su velocidad de pelota. He jugado contra rivales muy muy buenos, pero aun así es diferente. Cuando sales a la cancha contra él, sientes que juegas un gran tenis, pero no es suficiente». No es suficiente ante este Sinner imperial, estratosférico, que ha completado las finales de los nueve Masters 1.000 antes que nadie, el cuarto después de Federer (30 años), Nadal (27 años) y Djokovic (25 años). Que es su quinta final consecutiva en este tipo de torneos, como Nadal, que lo hizo en dos ocasiones, y a dos de la racha de Djokovic. Que sigue la estela de Federer (2006) y Nadal (2011) en enlazar las cuatro primeras finales de la temporada. Y bien lo sabe Zverev, que ha caído en los ocho últimos enfrentamientos, en todas las superficies, por todo el globo. En 2024, semifinal de Cincinnati; en 2025: final del Abierto de Australia y de Viena, semifinal de París, ATP Finals; y en 2026: semifinales de Indian Wells, Miami y Montecarlo. Este es otro partido, otra final, en Madrid, donde se le dan muy bien las condiciones. No quiere ser un simple invitado a la fiesta que parece que todos los torneos le tienen ya preparada al italiano. Pero la realidad es la que es, y por tenis, números y sensaciones, hoy por hoy todo pasa por Sinner.
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