Ultima Hora Mallorca
La investigación que hoy publica este diario sobre el uso sistemático de coches oficiales por parte del vicepresidente del Consell de Mallorca, Pedro Bestard, revela una práctica que no solo vulnera la normativa vigente, sino que supone una falta de respeto a la ética que debe regir el servicio público. El uso de recursos de la Administración para fines personales o de partido es una patrimonialización de lo que es de todos y la ciudadanía no puede, ni debe, tolerarlo. Los hechos son tozudos y están documentados. Bestard no solo pernocta con vehículos de la institución en la puerta de su domicilio, sino que ha llegado al extremo de retirar la rotulación oficial de uno de ellos -y no ponerla en otro- para camuflar su propiedad pública. Esta maniobra de ocultación demuestra una voluntad de eludir el control ciudadano y las normas del Consell, que obligan a que estos vehículos estén perfectamente identificados. Es difícil sostener que se trata de una «necesidad puntual» de servicio cuando el coche particular del vicepresidente permanece aparcado días enteros en la sede de la institución mientras él se desplaza con un vehículo oficial, incluso a actos de su formación política.
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