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Un paraíso de toda dulzura | Collector
Un paraíso de toda dulzura
Diario CÓRDOBA

Un paraíso de toda dulzura

Los judíos de Sefarad se sentían andalusíes y cordobeses, y no tuvieron que rechazar la ortodoxia hebrea para participar en la vida política y cultural de su país y de su época. Hasday ibn Saprut (910-975) es la primera personalidad hispanojudía cuya vida y obra se conoce con cierto detalle, y del que sabemos, gracias al Libro de la disertación y del recuerdo del granadino Moseh ibn Ezra (siglos XI-XII), «que el lugar de su origen fue Jaén, y el de su grandeza Córdoba». Hasday fue médico del califa Abd al-Rahman III y, debido en gran medida a que hablaba y escribía en varios idiomas con elegancia y sutileza, y a que poseía un conocimiento profundo de la cultura y la política islámicas y andalusíes, llegó a ser uno de sus principales consejeros, cargo que continuó con su hijo, el califa al-Hakén II. Aunque nunca llegó a recibir el título oficial de visir, ejerció funciones similares a las de un ministro de asuntos exteriores actual y fue jefe de Protocolo y de Aduanas, puesto desde donde se barajaban las partidas presupuestarias más sustanciosas. Se le recuerda por su papel relevante en las embajadas de Juan de Gorze en nombre de Otón I de Germania y, sobre todo, por su participación en el auxilio de la reina Toda de Navarra, tía materna de Abd al-Rahman III, que pidió al médico judío que curara la obesidad de su nieto, el rey Sancho el Craso, para así recuperar su trono leonés.

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