Diario CÓRDOBA
A seis meses de las elecciones de mitad de mandato, el presidente Donald Trump afronta una larga campaña de aquí a noviembre en su peor momento de popularidad, según todas las encuestas. Desgastada su figura por los efectos inmediatos de la guerra de Irán -inflación e incertidumbres económicas de futuro-, siente la Casa Blanca como nunca antes el coste que puede tener en las urnas un comportamiento tan alejado de sus promesas en la campaña de 2024, un factor divisivo del movimiento MAGA, su gran sostén electoral, con aparición de la disidencia, mientras mejoran las expectativas del Partido Demócrata. Aunque los sondeos abundan en la idea de que los electores tienen una idea negativa de los dos grandes partidos, el aparentemente más castigado es el Republicano, en línea descendente y que, como sucedió en noviembre del año pasado en las elecciones locales y estatales, puede salir más dañado de las urnas si, como apuntan los vaticinios, la política y los comportamientos de Trump son un resorte movilizador de la oposición de primer orden.
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