Faro de Vigo
Los circuitos emocionales en el cerebro de una hija se parecen mucho a los de su madre. Fue la conclusión a la que llegó personal investigador de las universidades de California y Stanford hace justo diez años. ¿Garantiza esto una fluidez en la relación de niña a adulta? No siempre. Precisamente, la elevada intensidad emocional en el vínculo madre-hija puede desembocar en desencuentros en etapas de la vida.
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