ABC
Después de 36 años fuera del mercado, la marca española Ebro causó sorpresa, y una enorme expectación, cuando en el Salón del Automóvil de Barcelona del 2023 anunció que regresaba a la actividad, y aunque en aquel momento se anunció que el primer modelo de la nueva etapa sería un todoterreno pick-up y eléctrico inspirado en el Nissan Navara, que hasta hacía poco se fabricaba en Barcelona, pronto esos planes de la joven compañía EcoPower Automotive cambiaron por otros mucho más ambiciosos. La clave para el replanteamiento del proyecto por parte de la empresa española, rebautizada EV Motors en 2024, fue la entrada en escena del grupo chino Chery ese mismo año, cuando ambas partes constituyeron una 'joint venture' destinada a producir en la planta barcelonesa de Zona Franca una gama de nuevos vehículos, con tecnología del gigante asiático y diseño específico para comercializarlos bajo la marca Ebro. Fabricación que arrancó pocos meses después, en noviembre de 2024, primero con el s700 y después con el s800, ambos de tipo SUV y basados respectivamente en los modelos Chery Tiggo 7 Pro y Chery Tiggo 8 Pro. A las primeras mecánicas de gasolina se sumarían pronto las híbridas enchufables, dotadas de etiqueta Cero Emisiones, y la oferta siguió creciendo a todo ritmo tanto en número de modelos, siempre de perfil SUV, como de tecnologías: la gama se prolongó por abajo con el s400 y por arriba con el s900, llegaron a varios modelos las esperadas mecánicas híbridas autorrecargables con distintivo Eco… El resultado, 12.459 unidades matriculadas en España solo en 2025, alcanzando una cuota de mercado del 1,1% durante el ejercicio pasado, pero con una tendencia claramente al alza, como demostró el 2,1% de penetración en diciembre. Y lejos de frenarse, la presencia de Ebro en el mercado nacional se ha afianzado en lo que llevamos del 2026, con 6.624 matriculaciones en los tres primeros meses, de las que un 61% corresponden al canal particular, donde la marca hispanochina ya es duodécima, con un 3,1% de cuota. Y si nos centramos en el mercado SUV para particulares, Ebro ya es novena, con un 4,4% de participación. Un escenario de éxito, imprevisible para la mayoría, que Ebro quiere expandir a nuevos segmentos, pues a finales de 2026 lanzará su primer coche eléctrico, un modelo urbano y asequible de cinco puertas y 4,22 metros que rendirá 90 kW (122 CV) de potencia, permitirá elegir entre dos tamaños de batería y ofrecerá una autonomía media cercana a los 400 kilómetros. De producir camiones bajo licencia y tractores que aún hoy se dejan ver por los campos del país a revolucionar el mercado de los SUV y probar también en el sector de los coches eléctricos más accesibles. ¿Pero cómo empezó todo? Para conocer la génesis de Ebro nos tenemos que ir incluso más allá de 1954, que es cuando nace oficialmente la marca. En concreto, hasta 1920, año en el arrancan en la Zona Franca de Cádiz las actividades de Ford Motor Ibérica, dedicada a fabricar entonces el popular modelo T. Pero solo tres años después la empresa se traslada a Barcelona por la mayor disponibilidad de industria auxiliar y una mejor cartera de potenciales clientes. Centrada en el Ford T y en los tractores Fordson, todo fue bien hasta 1936, pero la Guerra Civil primero y la Segunda Guerra Mundial después afectaron con dureza a la vitalidad de Ford Motor Ibérica, que en los años posteriores a ambos conflictos fue languideciendo. La solución llegaría en 1954, cuando la empresa pasó a ser netamente nacional al transformarse en la nueva Motor Ibérica S.A., con el encargo del Gobierno de seguir contribuyendo a la mecanización del campo español con sus tractores, pero añadiendo pronto la producción de camiones, realmente escasos por aquel entonces en nuestras carreteras. Así, Motor Ibérica empieza a fabricar bajo licencia en 1956 los camiones británicos Ford Thames, aunque a los responsables políticos y empresariales de la época no les convencía esa denominación comercial y sustituyeron el nombre de río londinense por uno mucho más español: Ebro. Aquel primer camión Ebro, un modelo con capacidad para 3.500 kilos, contaba con un motor diésel de cuatro cilindros y 3.610 centímetros cúbicos que rendía 65 CV a solo 2.500 revoluciones por minuto. Nada que ver por tecnología, desde luego, con el s900 PHEV 4x4 que hoy corona la gama de la nueva Ebro, un SUV híbrido enchufable que asocia un motor turboalimentado de gasolina y tres motores eléctricos a una batería de 34,5 kWh, para rendir hasta 426 CV de potencia y permitir 140 kilómetros de circulación eléctrica sin emisiones. En aquella fase inicial, tanto la gama como la producción de camiones y tractores Ebro fue creciendo progresivamente, y en 1965 se había convertido ya en un referente de la industria nacional de automoción, pues copaba más del 31% de las ventas de camiones y más del 56% en el caso de los tractores. Esa vitalidad captó la atención de inversores extranjeros, y en 1966 la canadiense Massey Ferguson adquiría el 32% de las acciones que aún tenía Ford Motor Company en Motor Ibérica para empezar a fabricar sus tractores, también bajo licencia, hasta llegar a triplicar la producción en sus nuevas instalaciones de la Zona Franca barcelonesa, inauguradas en 1967. Coincidiendo con ello, y gracias a la inyección de capital norteamericano, Motor Ibérica compró e integró en su estructura empresas nacionales como FADISA, Perkins Hispania, Aeronáutica Industrial o VIASA, empezando a producir los vehículos que hasta entonces fabricaba cada una de ellas, pero ahora bajo la marca Ebro: Ebro Comando a partir del modelo similar de Jeep que se ensamblaba en Zaragoza, Ebro Siata a partir de la furgoneta de Avia producida en Madrid, Ebro F-100 como evolución de la FADISA Romeo de Ávila… En los años 70 la empresa vive probablemente su mejor momento, con cifras de producción récord y multiplicando la exportación a otros países. Aprovechando esa coyuntura, en 1979 Massey Ferguson vende su participación a la japonesa Nissan, que empieza a aplicar su propia tecnología y a fabricar modelos de origen nipón, como los Nissan Patrol y Vanette. De hecho, la participación de Nissan en la compañía crece del 36% al 53% en 1982, y al 80% en 1986, año en el que Motor Ibérica se transforma en Nissan Motor Ibérica y la división de tractores es vendida a la también japonesa Kubota. La marca Ebro, que llegaría a identificar la carrocería de algunos Patrol destinados a exportación, pierde fuerza paulatinamente dentro de ese nuevo escenario comercial, siendo sustituida en todos los modelos por la marca Nissan, hasta que en 1987 deja oficialmente de utilizarse. Casi 40 años después, su resurgimiento impresiona y Ebro da ya sus primeros pasos hacia la expansión internacional, que ha comenzado por Portugal y pone ahora en el punto de mira a varios mercados del este europeo.
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