Collector
La 'idea loca' de Aragón que ya caza y destruye los microplásticos del agua | Collector
La 'idea loca' de Aragón que ya caza y destruye los microplásticos del agua
COPE

La 'idea loca' de Aragón que ya caza y destruye los microplásticos del agua

Son invisibles, pero suponen uno de los mayores problemas medioambientales de nuestro tiempo. Los microplásticos y nanoplásticos son billones de diminutos fragmentos que, por bioacumulación, acaban en nuestra cadena alimentaria y en nuestro propio cuerpo. Su tamaño es tan reducido que se comportan como el humo en el aire, lo que impide que puedan ser capturados por los filtros convencionales. Sin embargo, una prometedora investigación con sello aragonés ha encontrado la forma no solo de capturarlos, sino de destruirlos en un único proceso, una solución que podría cambiar para siempre la forma en que depuramos el agua. Desde el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA) –instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza–, se está trabajando en dos patentes para capturar y degradar estos contaminantes directamente en las plantas de tratamiento de aguas, evitando que lleguen a ríos y mares. La clave está en el proyecto europeo “BMRex”, coordinado por Jonas Gurauskis, investigador ARAID del CSIC en el INMA. El problema de estas partículas, explica Gurauskis, es que "no los podemos controlar muy bien dónde están y cómo se distribuyen, porque antes ni sabíamos que existía este problema". Se originan por la degradación de los plásticos que usamos a diario y se convierten en fragmentos muy persistentes. "Los peces se los comen sin querer, nosotros nos comemos los peces y seguimos con el ciclo", detalla el investigador. Estas partículas no se degradan por sí solas y, además, actúan como vehículo para otros contaminantes. "Sirven como un punto de anclaje, como agarre para otras cosas como virus o metales pesados", advierte Gurauskis. El proyecto BMRex, que arrancó hace tres años, está impulsado por un consorcio internacional con equipos de España, Alemania, Portugal, Dinamarca y Reino Unido, liderado por el CSIC. Ha recibido una importante financiación de 3.213.793,75 euros del Consejo Europeo de Innovación (EIC) y 267.683,00 libras de la agencia británica UKRI. La propuesta se basa en la creación de reactores de membrana biocatalíticos fabricados con materiales cerámicos, resistentes y que no añaden nuevos plásticos al sistema. Estos dispositivos están diseñados para actuar dentro de las plantas de tratamiento de aguas residuales, donde cazan los microplásticos, los retienen y los degradan en un solo paso. Se trata de un avance fundamental porque aborda el problema en su origen, antes de que los contaminantes se dispersen. Gurauskis lo define como una de esas "ideas locas que tienen que transformarse en algo que sirve para el día a día de la gente". Y tras dos años y medio de trabajo, el coordinador del proyecto confirma la noticia más esperada. El investigador se muestra satisfecho con los resultados obtenidos hasta ahora: "Estamos muy felices porque ya tenemos, es decir, la idea loca en sí funciona". Este éxito se enmarca en la filosofía de los proyectos Pathfinder Open del EIC, que buscan ideas disruptivas con potencial para convertirse en productos finales en un plazo de 3 ó 4 años. La tecnología de BMRex se diferencia radicalmente de los métodos actuales. Gurauskis explica que en las depuradoras convencionales, "una gran parte de microplásticos está filtrada, pero no se degrada, ya que se quedan en los lodos". Con el tiempo, esas partículas vuelven al ciclo, generando un "efecto acumulativo". Las más pequeñas, además, atraviesan los sistemas de tratamiento sin problemas, ya que instalar filtros más finos, como las membranas de ultrafiltración, "económicamente no es viable". El equipo de BMRex no solo se ha centrado en capturar y degradar, sino en asegurar que el remedio no sea peor que la enfermedad. Es una de las obsesiones del proyecto. El objetivo es cerrar el ciclo sin generar nuevos riesgos. "Estamos trabajando no solamente en captar y degradarlo, también en ver que los productos de degradación no son peores de los propios microplásticos, porque puede pasar, es decir, puedes crear un problema al solucionar uno", subraya Gurauskis. Este enfoque integral garantiza que la solución sea verdaderamente sostenible y segura para los ecosistemas. Uno de los primeros obstáculos con los que se topó el consorcio fue la dificultad de medir con fiabilidad la cantidad de microplásticos. Ante la polémica sobre protocolos existentes, que incluso ha sido recogida por revistas como Nature, el equipo de BMRex decidió establecer sus propios procedimientos de medición. Este rigor metodológico inicial ha sido clave para evitar errores de cuantificación y asegurar la fiabilidad de todo el estudio. El liderazgo del INMA en este campo se verá reforzado en el Water Safety Symposium (WSS2026), que se celebrará del 6 al 9 de mayo de 2026 en el Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual. El simposio reunirá a expertos mundiales para debatir sobre contaminantes emergentes y nuevas tecnologías para la purificación del agua, consolidando a Aragón como un epicentro de la investigación global en la seguridad hídrica. Este instituto aragonés ha sido el primero de la comunidad en obtener la prestigiosa acreditación de excelencia Severo Ochoa, un reconocimiento que supone una financiación de 4,5 millones de euros y la consolidación de su papel como motor de investigación. Con más de 40 proyectos europeos en curso y una estrecha colaboración con la industria, el INMA demuestra cómo la ciencia de vanguardia puede ofrecer soluciones tangibles a los desafíos más complejos del planeta.

Go to News Site