ABC
Cuando la vida de uno discurre entre los surcos de las teclas parece que se encamina a toda velocidad hacia la desembocadura del olvido. Nada más lejos de la realidad. Aunque parezca que los periodistas vivimos mil vidas ajenas antes que la propia, estamos madurando la nuestra con los jirones que dejan las otras en nuestro interior. Cada día tenemos el afán de emular a Sísifo en su mítica condena del monte Tártaro: empujar una pesada roca hacia la cima sabiendo que al llegar a ella rodará hacia abajo para volver a empezar la misma hercúlea tarea. Cada día en un periódico es empezar de cero, renovar el compromiso por conquistar la eternidad de lo fugaz; y soñar que alguna... Ver Más
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