ABC
Su abuelo fue uno de los primeros guías profesionales de Córdoba allá en los años setenta y aquella llama de curiosidad y conocimiento prendió, décadas después, en una mujer que cada día cuenta a unos ojos fascinados el alma de una ciudad como pocas. Tal vez quien más conoce, más sufre. Y algo de ese 'quejío' transmite su análisis sobre el turismo, amenazado por peligros contemporáneos, pero aún con solución. -¿Cómo cree que hay que enseñar Córdoba? -Con mucha vocación, con mucha pasión sobre tu ciudad. Hay una cosa que cada vez que termino mi explicación de la Mezquita-Catedral hago. Cuando los turistas ya están fascinados de la maravilla que tenemos, que es única en el mundo, les digo: ¿Saben... Ver Más
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