El Comercio
La nueva sede de la cafetería Ancestral abrió sus puertas en una histórica casona del Jr. Azángaro. Tras un año de restauración y bastante esfuerzo, el espacio busca convertirse en un punto de encuentro entre la memoria limeña y una propuesta gastronómica. Pero antes de convertirse en una cafetería, la casona del Jr. Azángaro 260 ya tenía varias vidas encima. Sus paredes habían sobrevivido a terremotos, reformas y décadas de abandono en pleno Centro Histórico de Lima.
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