El Periódico Extremadura
El fervor en torno a la Virgen de la Montaña no entiende de interrupciones. Ni siquiera un susto inesperado logró frenar una de las citas más multitudinarias del calendario religioso cacereño. El tradicional besamanto, celebrado en la Concatedral de Santa María, volvió a convertirse en un auténtico hervidero de fieles, aunque esta vez con un incidente que obligó a suspender temporalmente el acto.
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