Collector
Natalia Jiménez, dermatóloga: "La genética no es clave en el envejecimiento, el enemigo es el sol y también la falta de sueño; lo demuestra la evidencia científica" | Collector
Natalia Jiménez, dermatóloga:
Cope Zaragoza

Natalia Jiménez, dermatóloga: "La genética no es clave en el envejecimiento, el enemigo es el sol y también la falta de sueño; lo demuestra la evidencia científica"

Durante años se ha dado por hecho que el paso del tiempo en la piel está marcado, sobre todo, por lo que dictan los genes. Sin embargo, cada vez más especialistas advierten de que los hábitos cotidianos y el entorno tienen un peso mucho mayor de lo que se creía, hasta el punto de convertirse en los verdaderos responsables del envejecimiento cutáneo. Y es que el secreto de la belleza y la juventud de la piel parece que no reside tanto en la herencia genética como se suele pensar. La prestigiosa dermatóloga Natalia Jiménez ha desmontado este mito en el programa COPE Cool, señalando a otros culpables. Según la experta, "la evidencia científica ha demostrado que dentro de los factores que nos envejecen, la genética no es el más importante". En su lugar, apunta a factores externos, conocidos como exposoma, donde el sol y la falta de sueño son los principales responsables. La falta de un descanso adecuado se manifiesta de forma visible en la piel. La doctora  del grupo Pedro Jaén, explica que los signos más evidentes aparecen en la zona alrededor de los ojos, que "se vuelve más oscura, con más arrugas, con inflamación incluso". Además, la piel en general adquiere un aspecto "más apagado, más deshidratada". Esto ocurre porque la función barrera de la piel, que se repara durante la noche, falla, provocando deshidratación y un tono irregular. Aunque una mala noche no es un problema, es la falta de sueño mantenida y crónica la que causa estos efectos. La falta de sueño prolongada acelera el envejecimiento de forma directa. La dermatóloga confirma que "se ha visto que que acelera el envejecimiento, por eso se considera que esa falta de sueño es parte de ese exposoma que nos envejece". Uno de los motivos principales es que "el propio colágeno se forma en menor medida cuando no dormimos bien", lo que se traduce en una piel "menos firme, con más arrugas y más flacidez". Además, un mal descanso puede empeorar afecciones cutáneas ya existentes. La falta de sueño genera un aumento mantenido de los niveles de cortisol, la conocida como "hormona del estrés". Este aumento provoca, por ejemplo, que en casos de acné, la glándula sebácea trabaje más y empeore el problema. Lo mismo ocurre con otras afecciones como las dermatitis de distinto tipo. Durante la noche, la piel aprovecha para "repararse esos daños que van se van acumulando a lo largo del día". En este periodo aumenta la la circulación sanguínea y la piel se vuelve más "receptiva a recibir cosméticos", como los hidratantes y regeneradores. Por ello, una buena rutina nocturna es fundamental, aunque no tiene por qué ser complicada. Natalia Jiménez asegura que con "rutinas sencillas, pero con los ingredientes efectivos, no necesitamos más de 5 minutos al día". La rutina de noche recomendada por la experta comienza por limpiar bien la piel para eliminar restos de contaminación. A continuación, sugiere aplicar "activos de transformación de la piel", como el retinol o los alfa hidroxiácidos, siempre con consejo profesional. Finalmente, es clave hidratar con ingredientes como el ácido hialurónico, la niacinamida o los péptidos, eligiendo el producto que mejor se adapte a cada tipo de piel. Durante el día, recuerda, es imprescindible la protección solar y el uso de activos antioxidantes como la vitamina C. Para combatir los grandes delatores de la falta de sueño, las bolsas y  las ojeras, a veces la cosmética no es suficiente. La piel del contorno de ojos es muy delicada y no admite altas concentraciones de activos. Por ello, existen soluciones dermatológicas más específicas. Según el problema dominante, se puede recurrir a tratamientos como el láser fraccionado de CO 2 para las arrugas, peelings químicos o láseres para las manchas, o láseres vasculares para las ojeras violáceas. En casos más complejos, puede ser necesaria una valoración quirúrgica. Finalmente, la doctora Jiménez subraya que ningún tratamiento es efectivo si se descuida lo básico. Una alimentación equilibrada y evitar el consumo de tabaco y alcohol son fundamentales, ya que también forman parte del exposoma que envejece la piel. Cuidarse desde dentro es tan importante como cuidarse por fuera.

Go to News Site