Diario CÓRDOBA
El día principal de Lucena, entre la tradición mariana y la pasión aracelitana. El primer domingo de mayo ha envuelto como cada año a la ciudad en un aroma arrebatador de alegría compartida y solemnidad propagada. La Virgen de Araceli desciende desde su Santuario en abril con la finalidad cardinal de compartir su onomástica con aquellos que enarbolan su reinado en el municipio desde 1562 y, también, por su concepto universal, junto a quienes vislumbran otros horizontes hasta terminar cautivados por el Altar del Cielo.
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