ABC
A Saúl Ñíguez (Elche, 21-11-1994), hoy lejos de casa, en el Flamengo («les estaré eternamente agradecido, en un momento de debilidad mía me mostraron cariño sin haberles dado nada», afirma), le habría gustado tener una despedida en el Metropolitano («pero tendría que haber hecho más, no lo merecí», entiende). 427 partidos con la rojiblanca, seis títulos y medio centenar de goles, ve con «pena« no poder acompañar al Atlético en estas semifinales de Champions (jugó la final de Milán perdida con el Madrid a los penaltis). Ha estado más de cuatro meses lesionado, nunca estuvo tanto parado. Pero ha vuelto con buen pie. ¿Cómo se siente? No estoy acostumbrado y ha sido duro a nivel mental y físico. Entré y el primer balón que toco, asistencia. Pero a los tres días salgo en el descanso y nuestro campo está muy mal, está muy duro, para mi tendón es terrible. El post partido lo pasé muy mal. Hay días que no puedes entrenar, cuando juego en campo duro el dolor sube a 8-9 y me mata. Luego jugué en campo sintético, campos que no están bien. El tema césped lo estoy llevando mal porque no me siento en condiciones óptimas para sentir que ayudo al equipo, me encuentro muy lejos de un nivel aceptable para mí. ¿Cómo fue pasar del Filipe Luis compañero a entrenador? A mí esa relación era algo que me preocupaba mucho. No vine porque Filipe me dijera que me quería, aunque éramos amigos. Cuando salió que estaba negociando con Flamengo lo único que hizo Filipe fue mandarme una foto de la Ciudad Deportiva. Yo le respondí y él no me volvió a contestar nunca más... Y pensé: «la gente se cree que he venido por Filipe y ni me habla, ni me escribe». Pero para mí era muy importante que nos conocíamos, que sabe qué tipo de persona soy, que mi mujer conocía a la suya y se iba a adaptar un poco mejor. Eso tuvo un peso grande en mi decisión. Económicamente tenía ofertas mucho mayores, pero me decidí en parte por Filipe. Hablando de ofertas, ¿se ha arrepentido de no aceptar alguna de la ofertas estratosféricas que recibió en sus mejores días con el Atlético? No, nunca. Yo estaba cumpliendo un sueño. Cuando era un niño quería ser Koke, un 'one club man', disfrutar toda mi vida del Atlético. No pudo ser porque ya con 18 años salí cedido al Rayo. Pero cuando vinieron ofertas muy, muy grandes, no dudaba. Era feliz. En la selección también compañeros me decían «¿cómo podéis jugar así?» Y yo les decía disfrutaba mucho más en el Atleti que en la selección. Éramos realmente un equipo, en el campo y fuera. Ver que mi compañero luchaba por mí a muerte, que perdíamos un partido y todos lo sentíamos... A mí me venían aficionados del Real Madrid y me decían: «me estoy haciendo del Atleti por los valores que representáis». La gente se sentía identificada con lo que veía en el campo. Yo sentía algo especial en el club. La gente que estaba antes que yo empezó a crear una familia y generó algo que era mucho mejor que todo el dinero del mundo. Por eso yo no quería irme. Pero cuando te invitan a salir, al final aceptas porque ya no era lo mismo, ya no me valoraban igual, yo ya no estaba rindiendo igual. Y no buscas oportunidades, sino una vía de escape. No es fácil salir de tu sueño a vivir en el mundo real y ver el fútbol como un trabajo. Esta semana se ha puesto mucho su golazo al Bayern Múnich en semifinales de Champions. ¿Qué siente al ver de lo que era capaz? No siento nada como tal. Al final ha sido un problema mental, dejas de disfrutar y no tienes esa varita. Ya no tienes lo que te diferencia del resto, esa ilusión, esa pasión. Hasta los 25 años me creía Maradona, y después no sé qué pasó en mi cabeza que empecé a tener problemas, a no disfrutar, y cambió mi destino. Tampoco disfrutaba porque juegas en una posición, juegas en otra. El seleccionador me llamó y me dijo: «Si vas a jugar en esa posición no te voy a llamar». Empiezas a ver cosas, pa, pa, pa, y no tuve la fuerza mental para generar ese cambio en mi cabeza y volver a mi nivel. La temporada 2020-21 ganan la Liga, pero tras cinco años siendo muy importante, esa campaña pierde protagonismo, ya no marca goles... Es así. El cambio de rol no lo acepté, no lo gestioné bien, porque no disfrutaba. Me exigían lo mismo, pero yo decía: «no puedo darte lo mismo si no juego en el mismo sitio, ni de la misma manera». Y esa conversación negativa conmigo mismo me hizo bajar mucho el nivel. Cuando el Cholo me comunicó que no contaba conmigo creo que se sorprendió, porque en vez de echarle cosas en cara sólo le agradecí la oportunidad y la sinceridad. Porque al final yo entiendo que si un jugador no está rindiendo al máximo nivel en el Atlético de Madrid tiene que ir fuera, sea de la cantera o no. Punto. Le agradecí haber podido cumplir mi sueño y en parte te sientes en deuda por no continuar dándole el 100% al club de mi vida. Yo quería, pero por circunstancias mentales mías no pude mantener el nivel. ¿Qué hacía a nivel interno para intentar cambiarlo? Yo llevo trabajando con coach deportivo, con psicólogo, desde los 18 años. Y hay una frase que me gustó que me dijo en un momento negativo: «estoy mucho más orgulloso de ti ahora que cuando tenías 23 años y le metiste ese golazo al Bayern, porque ahora gestionas todo mucho mejor». En esos momentos yo no gestionaba bien los malos momentos. Venía mi hermano a verme, cuatro horas de viaje, y si yo jugaba mal no salía de casa. Asumo la responsabilidad a nivel futbolístico de lo que yo he hecho, pero hay muchas situaciones que no dependen 100% del jugador y ahí no he tenido el apoyo o la cercanía de mi entorno futbolístico. ¿A quién se refiere en concreto? No, a todo el mundo. El entrenador, el segundo entrenador. Con el tema del riñón la persona que cambió mi perspectiva fue el Mono Burgos, y era una persona con la que yo no tenía una comunicación diaria, pero hizo que cambiara una decisión en mi vida súper importante. Mi pensamiento era 100% quitarme el riñón y a través de una conversación con él cambié de opinión. Porque mi padre o mi hermana me decían lo mismo y no les hacía caso. Porque mi única idea en la cabeza era poder jugar y estar lo antes posible para el equipo. Una muestra de cariño de alguna persona cercana te puede cambiar la vida. En ese momento me sentí más solo, o la gente no lo veía, o yo estaba muy cerrado. Hay situaciones que aún no he resuelto, la verdad. ¿Qué es lo que más le ha dolido de lo que se ha dicho de usted? Hay muchísimas mentiras. La principal, el tema del dinero. Que no te bajas el sueldo. Mentira. En el Covid todos nos bajamos el sueldo. Yo he ido al Chelsea y he cobrado en pagarés. Yo me he ido del Atlético y no he cobrado aún y no voy a cobrar hasta dentro de no sé cuántos años. A mí el Atlético siempre que me ha dicho «necesito esto», yo no he tenido ningún problema. Y siempre nos pedían los favores a los jugadores de la casa. Y nosotros encantados, porque estábamos en el club de nuestras vidas. En mi mejor momento firmé un salario mucho menor de lo que me ofrecían otros equipos y entonces nadie hablaba. Y cuando estuve en un nivel más bajo que mi salario, todo el mundo lo usaba para atacarme, para hacer daño a mi familia. Yo cuando me retire y vaya al Metropolitano no quiero que me recuerden por estos temas de dinero porque es mentira. Porque yo he dado todas las facilidades posibles, y cuando me han dicho «vete», me he ido. Yo no quiero estar en un sitio donde no me quieran y nunca voy a ser un problema para el Atlético. El verano de su salida al Chelsea, Simeone dijo: «Saúl llegó a ser lo que fue por jugar en todos sitios; pero Saúl o muchos de los que le rodean lo ven ahora como algo negativo». ¿Qué pensaba cuando se hablaba de su entorno? Conozco mi entorno y al final es el mismo que cuando iban bien las cosas. No ha cambiado nadie. ¿Yo jugaba en qué posiciones? O de extremo derecha o en el medio. No jugaba de lateral, ni de central. Yo juego a esto para disfrutar, y si me pones todos los días a entrenar de lateral, si no estoy disfrutando, no puedo rendir. Un día expulsan a Lodi y me mira el Cholo sonriendo. Y yo le dije: no pasa nada, si hay un problema yo te tapo el agujero. Pero cuando empieza a ser recurrente. Saúl no puede rendir de lateral. No soy un jugador que venga un extremo a encararme y sea el mejor, me van a superar. Y cuando te ves superado, la confianza baja y al final no juegas igual. ¿Bajó su rendimiento por llevar una dieta vegana? A eso no le hacía mucho caso, porque la gente no sabe parte de mi historia. ¿Cuando iba a la selección no era vegano? Cuando meto el gol al Bayern estaba ya empezando el veganismo, y ahí nadie hablaba de eso. Me decían: «¡Cómete un chuletón!». Yo ahora en Brasil estoy comiendo de todo. Pero el veganismo me viene muy bien para el riñón, para desinflamarme, para dormir mejor. Yo como de todo, pero el 90% es vegano. Yo empiezo la dieta vegana 100% con el Covid. Con el problema del riñón me dijeron que tenía que disminuir el consumo de la proteína de la carne roja. Y empecé a comerla sólo dos o tres veces al mes. Y empecé a tener mucha más variedad. Hay gente que te dice: sólo comes lechuga. Totalmente mentira. Pero esas críticas no me las tomaba muy en serio. Fernando Torres era su ídolo. ¿Cómo fue jugar con él y cómo lo ve de entrenador? Buah, eso fue la bomba. Los primeros días recuerdo que le dije: «oye, a mí me quería el Liverpool, ¿qué tal se vive por allí?». Y me contestó: «cállate, no hables de otros equipos». Y le decía: «es que no sé qué decirte, eres mi ídolo y te tengo aquí al lado». Y me costó mucho entablar relación con él. Poco a poco se fue abriendo y la relación que tenemos es muy buena. Me escribió por la operación, está pendiente. Me alegro muchísimo de ver cómo le está yendo y cómo lo disfruta, cómo lo vive. Sería la hostia que te entrene Fernando, los chavales de la Academia van a interiorizar todo lo que les diga. Tener ese emblema para trasmitirles esos valores, al primer equipo llegan ya entendiendo lo que es el Atlético de Madrid. Creo que está preparado para dar el salto directamente. Mejor que Fernando Torres no conoce el club nadie. Es la imagen perfecta del Atlético. Sería increíble verle en el primer equipo. Creo que es algo que esperamos el día de mañana, porque ahora está el Cholo y hay que respetarlo al 100%. Y ahora viene el Arsenal por entrar en otra final de Champions. Creo que si llega a la final, el Atlético lo va a asumir mejor que esta semifinal. Con el Bayern o el PSG llevaría mejor que el cartel de favorito lo lleve el rival, que no crean que tienes posibilidades, y ahí el equipo sacará su mejor cara. Y ahora con el Arsenal va a ser un partido muy difícil. Yo jugué ahí con la expulsión de Vrsaljko, Oblak nos salvó, Griezmann metió un gol en un pelotazo que lo gana . La afición en Inglaterra es totalmente diferente, pero es un ambiente difícil. Creo que el Atleti dará una cara muy reconocible, creo que será un partido de ida y vuelta, de correr, de estar en bloque bajo y hacer daño a la contra. Y creo que el Atlético ahí es letal. Creo que tiene un 60%-40% para pasar. Tener la suerte de que Koke y Griezmann estén bien, porque son diferenciales. ¿Cómo va a suplir el Atlético a Griezmann? El Atlético sin Griezmann va a perder muchísimo. No es sólo lo que aporta a nivel futbolístico, sino a nivel humano fuera. Porque es una persona que tiene una energía positiva, que siempre está alegre, que hace fiestas de equipo para invitar a las mujeres y hacer grupo. Cosas que la gente no ve, pero yo personalmente estaré agradecido de por vida a Griezmann y a su mujer porque con ellos mi mujer ha sido más partícipe de lo que era el Atleti. Y era Griezmann siempre el que organizaba este tipo de celebraciones: fiesta de disfraces, por su cumpleaños, por el cumpleaños de su mujer… Y cuando se vaya Koke también va a perder no sólo al gran jugador, sino a un emblema que representa los valores del Atlético de Madrid.
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