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Es un veneno resucitado en laboratorios ilegales. De acuerdo con el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), radicado en Lisboa y que ahora se llama Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA), tras la prohibición del cultivo de la amapola en Afganistán, en 2023, el mercado negro de opioides sintéticos creció hasta en un 95-98%. Y tanto este organismo como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advierten sobre la peligrosidad de una de esas sustancias: el nitazeno, con hasta 20 compuestos detectados por los sistemas de alerta del Centro Europeo de Vigilancia de las Drogas, informa Josep Rovira, director del área de drogas del Grupo ABD (Asociación Bienestar y Desarrollo). Su composición se puede modificar molecularmente para potenciar algunos efectos y conforman una de las seis familias diferentes de opioides sintéticos que existen en la actualidad. Los nitazenos son prácticamente unas sustancias desconocidas para los expertos. Entre los pocos investigadores que han profundizado sobre ellas en España se encuentran el propio Rovira, y David Pere Martínez-Oró, director de Episteme Investigación e Intervención Social y autor de la publicación 'Fentanilo en España. Evidencias, percepciones y realidades', de junio de 2025, un estudio financiado por la Delegación del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad. Ambos, pese a ofrecer estos datos sobre esa sustancia extremadamente peligrosa adulterada por la mano del hombre, se afanan a continuación en no querer desatar una alerta social que sería «injustificada». Los nitazenos «no representan un problema de salud pública en nuestro país», aseguran los especialistas en el campo de las drogas, aunque no esconden que tienen un más que elevado riesgo en caso de consumirlos, tanto que al ser entre diez y cien veces más potentes que el fentanilo (ese gigante que ya de por sí ha segado cientos de vidas en las aceras de Filadelfia y Los Ángeles), la probabilidad de que la dosis provoque la muerte es altísima. La prueba para ambos de que no se está consumiendo en España es la de que si así fuera, «tendríamos miles de casos de sobredosis y muertes por estas sustancias», afirma Martínez-Oró, también doctor de Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona. La voz de alarma y el nombre de esta sustancia saltaron en suelo nacional tras una reunión de toxicólogos navarros que reportaron la primera muerte, acaecida en agosto de 2024, de un joven navarro de 21 años politoxicómano a cuyo cadáver se practica una autopsia pero cuyo caso no ha trascendido hasta abril de 2026. El estudio sobre esa defunción se publica en una revista interna, elaborado por los especialistas del servicio de Urgencias y del de Farmacia del Hospital Universitario Navarro (HUN) de Pamplona. Aunque el caso fue judicializado, sobreseído y no figura como tal fallecimiento por consumo de opioides en la estadística del departamento de Salud navarro, un testigo conocido del joven relató -recogió la agencia Efe- que había consumido esa sustancia. Según dicha publicación, el joven tenía «antecedentes de consumo habitual de múltiples sustancias psicoactivas, incluidos opioides», y en esta ocasión consumió esnifada de forma recreativa una dosis de isotonitazeno . La analítica del joven no dio positivo y he ahí la gran dificultad que existe para rastrearlo. De acuerdo con lo publicado por el equipo del HUN, el equipo de emergencias médicas «encontró al paciente inconsciente, con oxigenación indetectable y cianosis. Consiguieron su mejoría ventilatoria y de consciencia con tres dosis de naloxona», medicamentos capaces de revertir los efectos de los opioides, por lo que se le trasladó a planta del centro sanitario ya estabilizado. «Los análisis dieron negativo para opioides naturales y positivo para anfetaminas, metanfetaminas, cannabis y cocaína, confirmando el antecedente de policonsumo», prosigue el estudio. Cuatro horas después el paciente pidió el alta voluntaria. Estos compuestos «no son detectables por el análisis de cribado en orina convencional y, además, un resultado positivo para opioides naturales no excluye su presencia», concluyen los expertos. Requieren toxicología forense muy avanzada. «En España no tenemos mercado ni demanda actual de nitazenos», despeja de nuevo el fantasma de la alarma Martínez-Oró. Pese a ser absolutamente «residual», al decir de Rovira, los nitazenos sí representan una amenaza emergente y sus diversos compuestos empiezan a ser casi unos 'viejos conocidos' en otros países de Europa, como Bélgica o Irlanda, pero especialmente en Reino Unido, donde su consumo se vinculó a 179 muertes en 2024, y en los Países Bálticos, Estonia y Letonia, «por características singulares» de ambos países y su recurrente adquisición de drogas en la 'dark web', o internet profunda, escapando de los canales de alerta y vigilancia de nuevas sustancias europeos, explica el director del grupo ABD. En el año 2023, los nitazenos estuvieron implicados en el 52% de las muertes por drogas en Estonia y en el 66% en Letonia. Ha habido posteriormente algunos casos en Rumanía y Bulgaria, pero «no ha habido en Europa ninguna crisis desde febrero-marzo de 2025», tranquiliza, por su parte, Martínez-Oró. Desde el año 2019 en Estados Unidos y Europa se han documentado más de 200 muertes por consumo de estas drogas de diseño. La amenaza de los nitazenos resulta casi invisible para los actuales canales de vigilancia. Los surten laboratorios ilegales de la «industria criminal china», acusa el profesor Martínez-Oró, que los modifica en laboratorio y dispensa en el mercado negro. Proliferaron precisamente también tras la prohibición de la fabricación y comercialización de análogos del fentanilo en el país asiático. Una investigación de la BBC en Reino Unido detectó que estas drogas de diseño estaban entrando en el país procedentes de Asia por canales de contrabando dentro de alimentación para perros y suministros de catering. El consumo de nitazenos se manifiesta en las pupilas reducidas, deprime el ritmo cardiaco y también el sistema respiratorio; a través de naloxona se pueden revertir sus efectos. Es entre 40 y 50 veces más potente que la heroína y de diez a cien veces más letal que el fentanilo, aunque «depende del tipo de compuesto del que hablemos», indica Rovira: isotonitazeno, protonitazeno, etazeno, etonitazepino (fiscalizado en España en 2022, según la publicación de Martínez-Oró), butonitazeno, clonitazeno o metonitazeno, entre otros. Su letalidad está asociada también «al tipo de corte de las sustancias», añade el primero. Los nitazenos no son nuevos, pero sí son «renovadamente» peligrosos: nacieron en los laboratorios de la industria farmacéutica suiza CIBA en 1957 cuando fueron ideados como potentes analgésicos, pero nunca fueron aprobados para uso clínico ni llegaron a pisar una farmacia. Eran demasiado potentes, demasiado arriesgados para el cuerpo humano. Desde finales de la década de 2010, esas fórmulas olvidadas se rescatan del polvo de las patentes por los mercaderes de la muerte en Asia para inundar el mercado negro. De hecho, algunos de los investigadores acuñan «un nuevo patrón de consumo de drogas en el mundo, que son más fáciles de elaborar, porque no están asociadas al cultivo de adormidera o de recursos hídricos, rompen la vieja cadena de producción de cultivos», señala el doctor de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ese patrón remite a que China fabrica y el consumidor de cualquier otra parte del mundo se hace con esa producción por circuitos siempre 'cerrados'. «Las consecuencias de su consumo pueden ser desastrosas», dice Martínez-Oró, sobre todo porque una dosis incorrecta provoca automáticamente la muerte. El consumidor no sabe que está ante un compuesto que puede detener sus pulmones en cuestión de segundos. Los nitazenos se pueden consumir inyectados, inhalados o ingeridos. Lo que más inquieta de estos compuestos no es solo su potencia. Es su capacidad de camuflaje. Su introducción en el mercado es, como se ha citado, silenciosa. Y el nitazeno es un impostor. «En la actualidad, los nitazenos se emplean como adulterantes de la heroína, el fentanilo y las benzodiacepinas», escribe el autor del informe sobre el fentanilo en España. Se prensa en pastillas falsificadas de otro opioide como oxicodona (la DEA en Estados Unidos las encontró en formato de pastillas azules, amarillas o marrones) o se diluye en viales de supuesto fentanilo. Aunque España sigue siendo feudo de la cocaína y el cannabis, la porosidad de las fronteras digitales sí lleva a los expertos consultados a plantear si estamos suficientemente preparados para detectarlos. Estos enemigos sintéticos a los que se ha apodado como 'drogas Frankenstein' no tienen rostro. Solo un nombre técnico que esconde un final seco y prematuro. El OEDT y Europol han destacado la urgencia de controlar en los países miembros la aparición de nitazenos. Para Rovira, estas sustancias avivan la «necesidad de estar más vigilantes en los servicios de atención y de tratamiento. La heroína dejó tras la crisis de los 80 y principios de los 90 una impronta de miedo, es verdad, pero no pensemos que es una cosa del pasado. España tiene una provisión de heroína de muy mala calidad, no se ha interrumpido ni reducido el consumo de heroína reemplazado por estas otras sustancias. Pero nuestros sistemas deben ser más eficientes en modelos de atención de tratamiento y reducción de daños. No puede haber una red debilitada o vacía, hay que pensar en la reducción de daños y en nuestra capacidad de revertir sobredosis con la provisión de suficiente naloxona». Los expertos abundan en el cambio de paradigma: la producción de la droga de síntesis representa el cambio global de la química psicoactiva , que burla la fiscalización actual y que ya no dará pasos atrás. Hay sustancias que ya han entrado en la órbita de la Policía, como el isotonitazeno, pero existen otras aprehendidas que ni siquiera están en la lista de drogas ilícitas porque se desconocía su existencia. Esa industria criminal va por delante.
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