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Las redes sociales se han convertido en una especie de archivo público donde, con el paso del tiempo, resurgen mensajes que en su momento pasaron desapercibidos: comentarios, publicaciones y pequeños gestos digitales que, años después, adquieren un significado distinto cuando cambia el contexto de quienes los protagonizan. Eso es lo que ha ocurrido ahora con Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón , cuyos intercambios en redes permiten reconstruir el origen de su relación desde una nueva perspectiva. Los mensajes que han salido a la luz se sitúan en los años en los que ambos coincidieron en el rodaje de la serie Velvet. En aquel momento, su vínculo era estrictamente profesional de cara al público, aunque las redes sociales reflejaban una comunicación más cercana. Uno de los comentarios más destacados aparece en una publicación de Aitana Sánchez-Gijón con una imagen de ambos en escena, en la que ella le cura tras una pelea. Bajo esa fotografía, Maxi Iglesias escribió: «Nunca una herida fue tan suave» . Una frase breve que entonces se interpretó como parte del lenguaje propio de la ficción, pero que ahora ha cobrado otro sentido. A ese mensaje se suma una publicación del propio actor en su perfil, también vinculada a su trabajo conjunto. En ella, Maxi Iglesias describía la experiencia de actuar con la actriz con estas palabras: « Actuar con ella es como un primer baile pegados… nerviosamente excitante» . En el mismo texto añadía que se trataba de su «último y gran amor de TV», una expresión que encajaba en la narrativa de la serie, pero que hoy se revisa con una lectura distinta tras conocerse la evolución de su relación fuera de la pantalla. La interacción entre ambos no se limitó a ese momento concreto. En otra publicación de la actriz, fechada en 2017, el actor dejaba un comentario dirigido a Paula Echevarría, que aparecía en la imagen junto a Aitana: «Dile a la persona que tienes al lado que se pasa de guapa ya…» . Este tipo de mensajes reflejan una comunicación habitual entre compañeros, pero también evidencian una cercanía que se mantuvo más allá del rodaje. No hay en ellos referencias explícitas a una relación sentimental, aunque sí permiten intuir una admiración especial por parte del actor desde aquellos años, independientemente de que entonces existiera o no algo más que una amistad. Con el paso del tiempo, esa conexión ha seguido siendo visible en momentos puntuales. Una prueba de ello fue la publicación en la que Aitana Sánchez-Gijón compartía Horizonte artificial, el libro escrito por Maxi Iglesias. En esa imagen, la actriz le mencionaba directamente y le felicitaba por el proyecto, confirmando así que el contacto entre ambos no se perdió tras su etapa en Velvet. Como mínimo, forjaron una amistad sólida, y quizá el tiempo la transformó en algo más, aunque se desconocen los detalles de su relación actual y si ambos se consideran pareja, ya que ninguno ha hecho declaraciones al respecto tras la publicación de las imágenes en las que aparecen besándose por las calles de Madrid. Lo que parece evidente es que la conexión entre ambos existe desde hace años, y que la diferencia de edad no ha supuesto un obstáculo para que surgiera entre ellos una relación más estrecha. Los comentarios que en su día se entendieron dentro de un contexto profesional ahora se reinterpretan como posibles indicios de una historia que habría evolucionado con el tiempo. La ausencia de declaraciones públicas sobre aquel periodo ha convertido esos mensajes en una de las pocas pistas para reconstruir esa intrahistoria. Mientras tanto, ambos actores han continuado desarrollando sus carreras de forma independiente. Maxi Iglesias ha participado en producciones para televisión y plataformas, además de impulsar proyectos personales como la publicación de su libro, que recientemente presentó en la Feria del Libro, evitando pronunciarse sobre su vida sentimental. Por su parte, Aitana Sánchez-Gijón ha seguido consolidando su trayectoria en cine, teatro y televisión. Compañeros de reparto como Paula Echevarría, también vinculada a esta historia por su amistad con ambos, han preferido mantenerse al margen. Preguntada hace apenas unos días sobre la relación entre sus compañeros, dejó clara su postura: «Si ellos no han hablado, ¿quién soy yo para hacerlo?» . No añadió más, aunque su sonrisa fue interpretada por muchos como un gesto elocuente.
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