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La Audiencia Nacional y la sede del Partido Popular, en el número 13 de la calle Génova, apenas están separadas por un par de semáforos. Jorge Fernández Díaz lleva un mes frecuentando el tribunal casi a diario. Al cuartel general de su partido, del que está suspendido de militancia desde 2021 -cuando fue procesado- lleva años sin acudir. Hace una década, Fernández Díaz contaba sus últimos meses al frente del ministerio. Pasado ese tiempo afronta una petición de 15 años de prisión como presunto cabecilla de la operación Kitchen, el operativo policial armado para espiar sin control judicial a Luis Bárcenas y arrebatarle información sensible para el PP. El exministro afronta cada sesión de la vista oral en primera fila, siempre sentado en el extremo derecho del banquillo. Su abogado pidió permiso para que se ausentara algún día, pero Fernández Díaz ha acudido a la casi totalidad del juicio, donde tanto Mariano Rajoy como María Dolores de Cospedal, secretaria general en aquella época, han salido en su defensa con total claridad. Posición muy distinta a la de la cúpula actual de Alberto Núñez Feijóo , desde la que marcan distancias absolutas , aunque siguen sin resolver el expediente del exministro, que podría terminar expulsado de la formación. En el PP están convencidos de que la operación Kitchen no les afectará a pesar del ruido mediático sobre el juicio. Insisten en que los protagonistas de aquel caso no están en el partido en la actualidad, y que el expresidente del Gobierno, un referente clave para Feijóo, ni siquiera estuvo investigado. Acudió a declarar en calidad de testigo y, de hecho, después de su paso por la Audiencia Nacional, en la cúpula volvieron a salir en su defensa, convencidos de que «la justicia acabará poniendo todo en su sitio». No hay palabras de apoyo y cercanía, eso sí, hacía Fernández Díaz ni el exsecretario de Estado de Interior, Francisco Martínez . Ni las habrá. «Ni el ministro ni el presidente están en las operaciones policiales. Y yo estoy absolutamente convencido de que esa operación policial se adecuó totalmente a la legalidad», llegó a decir Rajoy durante su declaración en la vista oral. Un capote a Fernández Díaz, que escuchaba a escasos metros de distancia. Su testifical fue especialmente relevante. No tanto en lo jurídico, donde probablemente no tenga especial importancia, sino en lo simbólico. El expresidente se desmarcó de la operación, pero también separó a Fernández Díaz de la misma , a pesar de que sus responsables estaban bajo sus órdenes. «Puedo decir una cosa: aquí, en todo este tema, no ha habido ninguna operación política. Luego conocimos que hubo una operación policial cuyo objetivo fundamental era el que debía de haber sido siempre, que es coger el dinero del señor Bárcenas y averiguar quiénes eran sus testaferros», zanjó. Para Cospedal, Fernández Díaz es «una persona recta e íntegra» . «Y que ha sufrido mucho, me permito apostillar», aseguró la exministra de Defensa sin disimular su querencia por proteger al exministro. La que fuera secretaria general de los populares llegó a estar también imputada en la causa -bajo la sospecha de que habría impulsado Kitchen-, pero esquivó el banquillo de los acusados en el último momento, cuando el juez sobreseyó el procedimiento para ella en el momento de finalizar la investigación. Rajoy y Cospedal ya no forman parte del actual PP que lidera Feijóo. No es el caso de Javier Arenas , otro histórico en el partido, actualmente senador de la formación, para quien Kitchen es «un asunto muy confuso». Arenas, que se sienta en el comité de dirección por deseo expreso de Feijóo, aseguró en su declaración como testigo, celebrada por videoconferencia, que desconocía «la conducta» de los acusados. «Porque no les conozco a ellos, solo a los señores Fernández y Martínez», indicó. «Por cierto, dos grandes profesionales en la administración pública al servicio de los españoles», zanjó. Otro capote más.
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