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La primera vez que vi a Patti Smith fue en el anfiteatro Gabriela Mistral, en Casa de América, hace casi quince años. Se presentó en el escenario del Palacio de Linares, en Madrid, con una taza de cerámica en la mano derecha y el micrófono en la izquierda. Habló del novelista chileno Roberto Bolaño, ya convertido tras su muerte en un santo laico. Patti Smith se refirió a él por su nombre de pila. «Nunca conocí a Roberto, pero me gusta llamarlo Roberto». La noticia del premio Princesa de Asturias de las Artes para la musa del punk es, sin duda, la constatación de una ley: el discurso hegemónico empieza como rebeldía y acaba en homenaje. Patti Smith es el... Ver Más
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