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La fase de testificales de Kitchen encara ya su recta final. Después de tres frenéticas semanas navegando entre números de carné profesional y políticos que no recuerdan nada –un clásico en este tipo de procedimientos–, la vista oral se adentra ahora en un momento clave para las defensas. Una parte importante de las testificales previstas para las próximas sesiones han sido propuestas, precisamente, por los abogados de la decena de acusados. Tras el terremoto provocado por la comparecencia del investigador principal de la Gürtel , el juicio se retomará el próximo lunes con todas las miradas puestas sobre la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) . Un foco que ha colocado sobre ambos organismos, fundamentalmente, el comisario jubilado José Manuel Villarejo, pieza central de todas las tramas policiales. Frente al tribunal que juzga la supuesta operación parapolicial sobre el extesorero del PP Luis Bárcenas y su entorno está previsto que se sienten, por el lado de la unidad de élite del Instituto Armado, Manuel Sánchez Corbí , ex coronel jefe de la misma y fichaje estrella de Acciona, y Francisco de Borja , quien fuera agente del Grupo de Blanqueo de Capitales de la UCO. Y, en la esfera del servicio de inteligencia, quien fuera durante una década su director, Félix Sanz Roldán , y el exagente David Rodríguez Vidal , que está en el origen de la caída de Villarejo. La sombra de sospecha en torno al CNI ha planeado desde el principio en la investigación de la Kitchen , si bien nunca se llegó a explotar esa línea de investigación. La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, quien durante años tuvo a los espías bajo su control, dijo esta semana que no le constaba que el CNI hubiese vigilado al entorno de Bárcenas. Pero la testifical propuesta por el abogado del comisario jubilado, quien siempre ha tenido a Sanz Roldán como su némesis, va por otros derroteros. En su escrito de defensa, relata que la UCO recibió en su día una información de Vidal que derivó en una reunión con el fiscal jefe Anticorrupción y el fiscal que acabó haciéndose cargo del caso Tándem . Y que, pese a participar en un momento inicial de las pesquisas, "no informó en ningún momento" de que había tenido a su "disposición" los "documentos" que luego se aportaron de "forma anónima" e, incluso, que "conocía la identidad del denunciante". El comisario jubilado, en resumen, va directamente a la raíz de todo. Así, sostiene que los movimientos relatados contaminan Tándem . Y, por ende, también Kitchen . Algo parecido a lo que apunta también el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez. En su escrito de defensa, el ex número dos del Ministerio del Interior sostiene que "existen poderosos indicios que permiten suponer" que la "causa real de entrada" en los inmuebles de Villarejo de la que deriva la macrocausa "pudo ser el interés de determinados organismos del Estado en acceder a información" que pudiera custodiar el comisario jubilado en los mismos. "El Juez Central de Instrucción autorizante de la primera causa fue engañado por la Fiscalía Anticorrupción, al presentarse como notitia criminis una supuesta denuncia anónima que no era tal, privando a las defensas de la primera causa de impugnar la legalidad de las diligencias y de la entrada en los inmuebles y, por contagio, para las siguientes piezas separadas", completa el escrito de Martínez. Una causa de nulidad que, sin embargo, no apreció la Audiencia Nacional cuando impuso la primera sentencia contra Villarejo , donde quedó avalada la génesis del procedimiento judicial. La última versión del calendario remitido por el tribunal también incluye en la lista de testigos del próximo lunes al empresario Javier Pérez Dolset o a Agustín Linares . Este último, ex director general operativo de la Policía Nacional, aparece en una de las múltiples grabaciones filtradas en los últimos años. La cinta versa sobre una reunión en la que participa el policía jubilado por invitación de Eugenio Pino, director adjunto operativo y uno de los acusados en Kitchen , quien le llama porque le considera "padre putativo" de Villarejo, que está que trina porque le investiga Asuntos Internos, dirigido entonces por Marcelino Martín-Blas , a quien sugieren puentear. Es precisamente este comisario retirado, también sentado en el banquillo de los acusados, quien pide la testifical de Linares. También está previsto que a lo largo de la semana presten declaración en el juicio, en este caso a petición de la defensa del exchófer de Bárcenas , varios miembros del tribunal calificador de las oposiciones que le dieron acceso al Cuerpo Nacional de Policía. En su escrito de acusación, la Fiscalía Anticorrupción sostiene que, además de los pagos con cargo a los fondos reservados –más de 50.000 euros–, Sergio Ríos obtuvo como contraprestación por su labor como informante en la Kitchen una plaza de policía . Las sesiones celebradas hasta el momento han permitido a las acusaciones martillear la coartada de las defensas y apuntalar su tesis en torno a la existencia de una operación parapolicial de carácter ilegal que buscaba hacerse con información comprometedora para el PP que su extesorero pudiera introducir en la investigación del caso Gürtel . También han servido para dibujar, a través del testimonio del principal investigador de esa trama corrupta , una suerte de cúpula policial al servicio de la formación conservadora, con trabas a la investigación y continuas filtraciones. Y para comprobar que, aunque piense que no están en el banquillo todos los que fueron, Anticorrupción no está dispuesta a abordar en el juicio la posible rama política de la Kitchen . Esa parte quedó fuera del perímetro marcado por el tribunal. Y el fiscal no piensa salirse un milímetro de esos límites.
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